13 de abril de 2026
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Olas de calor marinas intensifican huracanes costeros

Un estudio publicado en Science Advances indica que las olas de calor marinas aumentan la probabilidad de que huracanes y ciclones tropicales se intensifiquen rápidamente antes de tocar tierra, lo que eleva los daños esperados en zonas costeras durante las próximas décadas.

El análisis abarcó 1.600 ciclones tropicales con impacto en tierra desde 1981. Según los autores, los eventos que pasaron por áreas oceánicas anómalamente cálidas tuvieron un 60% más de probabilidad de causar daños de al menos 1.000 millones de dólares —ajustados por inflación— en las regiones afectadas.

La NOAA define las olas de calor marinas como periodos sostenidos de temperatura oceánica anómala que afectan ecosistemas marinos, comunidades y economías costeras. El Laboratorio de Ciencias Físicas (PSL) investiga su formación, evolución y predicción, y proporciona mapas, pronósticos, herramientas interactivas y enlaces a investigaciones y recursos especializados.

El coautor Gregory Foltz, oceanógrafo de la NOAA, aportó evidencia de la relación directa entre las olas de calor y la intensificación de tormentas.

Foltz señaló que “estas olas de calor marinas afectan a más de la mitad de los ciclones tropicales que llegan a tierra” y que suelen ocurrir “con mayor frecuencia cerca de la costa”, por lo que alertó sobre el aumento del potencial destructivo cuando una tormenta atraviesa esas aguas.

Investigaciones anteriores ya vinculaban aguas cálidas con el fortalecimiento de ciclones. Este estudio añade evidencia cuantitativa reciente; Soheil Radfar, autor principal y experto en modelos de riesgo de huracanes en la Universidad de Princeton, indicó que el incremento en severidad no se explica por el mayor desarrollo costero.

Para demostrarlo, el trabajo comparó tormentas que cruzaron olas de calor marinas y golpearon zonas urbanizadas con otras que impactaron áreas igualmente urbanizadas pero sin atravesar aguas inusualmente cálidas, explicó Radfar.

Radfar advirtió que la intensificación acelerada de huracanes será “un verdadero desafío para el medio ambiente costero en las próximas cuatro décadas” y que se esperan “más desastres multimillonarios” asociados a este fenómeno.

Huracanes recientes como ejemplos de amplificación destructiva

Casos recientes ilustran el mecanismo descrito. En 2023, el huracán Otis pasó de tormenta tropical a categoría 5 en apenas veinticuatro horas tras recorrer aguas excepcionalmente cálidas antes de impactar cerca de Acapulco, México.

Según los investigadores, Otis provocó daños por USD 16.000 millones, causó 52 muertes y registró vientos de 265 km/h (165 mph).

Hamed Moftakhari, coautor y profesor de ingeniería costera en la Universidad de Alabama, destacó que los huracanes Helene y Milton en la costa oeste de Florida muestran la rapidez con que estos eventos pueden sucederse en cadena. Señaló que si el océano está más caliente, “se dan las condiciones ideales para intensificar los ciclones tropicales, incluso en cadena”, permitiendo que dos huracanes que se intensifican rápidamente toquen tierra en pocas semanas.

Estos ejemplos refuerzan la advertencia sobre la posibilidad de que múltiples ciclones extremadamente dañinos afecten regiones costeras en periodos cortos, con impactos económicos, sociales y ambientales acumulativos.

Consecuencias y respuestas

Moftakhari subrayó las implicaciones para la ingeniería costera y la gestión del riesgo: los gobiernos deben replantear la planificación, el diseño y la respuesta ante amenazas de esta magnitud. Recomendó que las evacuaciones consideren la posibilidad de intensificación súbita en zonas con olas de calor marinas, lo que justificaría la activación más temprana de alertas y medidas de control.

En infraestructura, propuso actualizar diseños de protección contra inundaciones, sistemas de drenaje y diques para adaptarlos a tormentas más intensas. La revisión sistemática de estas defensas es esencial para reducir daños en un contexto donde las condiciones oceánicas extremas pueden cambiar el riesgo en pocas horas.

El estudio responde a la pregunta central: las olas de calor marinas están impulsando una intensificación más rápida de huracanes y ciclones tropicales, lo que incrementa los daños materiales y humanos al tocar tierra. Este fenómeno, acentuado por el calentamiento global oceánico, exige que autoridades y comunidades costeras adapten estrategias de gestión, evacuación y diseño de infraestructuras.

Expertos ajenos al equipo confirmaron la solidez de las conclusiones. Brian Tang, profesor de ciencias atmosféricas en la Universidad de Albany, afirmó que “el cambio climático está provocando olas de calor marinas más intensas y de mayor duración” y que “los ciclones tropicales obtienen su energía y generan fuertes lluvias mediante la evaporación de las aguas cálidas”. Tang consideró razonable que las olas de calor marinas intensifiquen huracanes cuando las condiciones ambientales son favorables y advirtió que las probabilidades de riesgo aumentan.

El consenso científico sobre la relación entre aguas cálidas y actividad ciclónica se ve reforzado por estos datos, lo que subraya la necesidad de incorporar estas variables en la planificación futura.

Intensificación de las olas de calor: causas, frecuencia y nuevos desafíos

Las olas de calor marinas han crecido en frecuencia y extensión por el calentamiento global. El estudio indica que ya afectan a más de la mitad de los ciclones tropicales que tocan tierra. Foltz recalcó que ahora “se producen más cerca de la costa y con mayor frecuencia”, aumentando el riesgo para asentamientos y ecosistemas costeros.

Los investigadores proyectan que este peligro se incrementará en las próximas décadas. Radfar anticipó que el costo económico y social de los desastres asociados seguirá subiendo en proporción con el aumento de la temperatura oceánica.

Por ello, autoridades y planificadores deben intensificar el monitoreo de la temperatura del océano y su uso en pronósticos de ciclones para ajustar respuestas ante intensificaciones rápidas. La modernización de políticas de evacuación y de obras de defensa costera será clave para afrontar un escenario de riesgo en crecimiento.

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