6 de julio de 2026
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Procesión fúnebre de Ali Khamenei en Teherán con despliegue militar y ausencia de Mojtaba

El régimen iraní inició este lunes en Teherán la procesión fúnebre por el líder supremo Ali Khamenei, abatido el 28 de febrero durante el primer día de la guerra en Medio Oriente. La ceremonia estuvo marcada por un amplio operativo de seguridad, la presencia de miles de personas y la ausencia pública de su sucesor, Mojtaba Khamenei.

Tras permanecer dos días en capilla ardiente en el complejo religioso de la Gran Mosalla de Teherán, el féretro inició su recorrido por la capital acompañado por multitudes, informó la televisión estatal. Las autoridades esperan que la convocatoria alcance dimensiones comparables a las del funeral del ayatolá Ruhollah Khomeini en 1989, cuando, según la agencia IRNA, asistieron alrededor de 10 millones de personas.

Los asistentes se concentraron en la plaza Imam Hussein, en el este de Teherán, donde los medios estatales señalaron que se colocó una efigie del presidente estadounidense Donald Trump.

El dispositivo de seguridad incluyó muros de hormigón alrededor del féretro para evitar estampidas. Las autoridades buscan impedir incidentes similares a los del funeral de Khomeini, cuando una multitud rodeó el vehículo que trasladaba el cuerpo, rasgó la mortaja y fue necesario emplear un helicóptero; aquellos disturbios dejaron más de diez muertos y más de 10.000 heridos.

Las ceremonias también sirven para proyectar una imagen de estabilidad tras cinco semanas de guerra con Israel y Estados Unidos. El conflicto permanece en pausa tras un alto el fuego y un acuerdo inicial con Washington, aunque ambas partes advirtieron que están dispuestas a reanudar operaciones militares.

Miles de personas acudieron el domingo a la Gran Mosalla para rendir homenaje a Khamenei y a cuatro integrantes de su familia, quienes también murieron el 28 de febrero en ataques aéreos israelíes basados en información de inteligencia estadounidense, según las autoridades iraníes.

La procesión de este lunes forma parte de un programa de ceremonias que continuará el martes en la ciudad santa de Qom, seguirá el miércoles en las ciudades iraquíes de Nayaf y Karbala, y concluirá el jueves con el entierro de Khamenei en su ciudad natal, Mashhad, en el noreste del país.

Uno de los elementos que más atención concentra es la ausencia pública de Mojtaba Khamenei. Aunque fue designado líder supremo poco después del asesinato de su padre, aún no se ha mostrado ante la población. Las autoridades afirman que resultó herido durante los ataques aéreos, sin detallar la gravedad de sus lesiones.

En contraste, tres de los hijos de Ali Khamenei participaron el domingo en los actos fúnebres, una aparición poco habitual dentro de la familia del fallecido líder.

Entre las figuras principales presentes se encontraba el nuevo comandante de la Guardia Revolucionaria, Ahmad Vahidi, cuyo antecesor murió en los ataques del 28 de febrero. Vahidi participó por segunda vez en las ceremonias tras haber permanecido fuera de la escena pública durante el desarrollo de la guerra.

También reapareció Esmail Qaani, jefe de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria y responsable de las operaciones exteriores de ese cuerpo, en otra presencia poco frecuente desde el inicio del conflicto.

Las ceremonias pusieron de manifiesto algunas ausencias en el escenario político iraní: hasta el momento ninguno de los expresidentes que mantienen diferencias con Khamenei asistió a los homenajes públicos encabezados por el presidente Masoud Pezeshkian.

Durante los actos, dirigentes iraníes enfatizaron la movilización popular. El presidente del Parlamento y principal negociador con Estados Unidos, Mohammad Bagher Ghalibaf, afirmó que la “orgullosa e invencible nación del Irán islámico rindió homenaje unánimemente” a su “mártir”.

El gobierno también busca mostrar respaldo interno después de las protestas masivas de enero, cuya represión, según organizaciones de derechos humanos, dejó miles de muertos.

En las ceremonias también participaron delegaciones de Hamás y Hezbollah, organizaciones respaldadas durante años por Teherán en el marco de la política regional promovida por Khamenei.

Khamenei gobernó la República Islámica durante más de tres décadas y media y mantuvo una línea de confrontación con Occidente a lo largo de su mandato.

(Con información de AFP)

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