15 de enero de 2026
Buenos Aires, 22 C

Clásico contado por protagonistas

Lucas Finochio

En La Plata se viven días distintos: el calor se mezcla con la ansiedad y las calles se llenan de camisetas blancas y celestes y rojo y blanco. No se trata de un clásico más del torneo local, sino de una semifinal cuyo ganador jugará la final el sábado 13 de diciembre.

Con una sensación térmica de 31 grados, los exfutbolistas Martín Mazzucco y Martín Pautasso se encontraron en la redacción para charlar antes del clásico. Primero siguieron el sorteo del Mundial en un monitor y luego repasaron anécdotas de sus épocas como jugadores: el partido de 1996, cuando Gimnasia impidió que Estudiantes saliera campeón en el viejo estadio de 1 y 57, y la goleada 4-1 del Lobo en el Bosque, entre otros recuerdos. Al comenzar la entrevista formal, ambos compartieron impresiones sobre esos encuentros y sobre el clásico actual.

Mazzucco recordó el partido de 1996 como algo más que un clásico, una definición de torneo en la que estuvo en juego la posibilidad de coronarse en la cancha del rival; admitió que la ansiedad casi le impidió dormir. Pautasso, en tanto, destacó el clásico de junio de 2005 como el último que jugó y lo recordó con cariño por la amplitud en el juego y el resultado. Recordó también la chicana del presidente de entonces, que había prometido un auto cero kilómetro por diferencia de gol, y señaló que para partidos así no se necesitan incentivos externos: la sola magnitud del encuentro es suficiente motivación.

Sobre si este es el clásico más importante de la historia para ambos clubes, Pautasso comentó que cada clásico se vive de manera diferente y que cada uno deja su huella; Mazzucco señaló que, desde su perspectiva, el más significativo fue el de 1996 por la posibilidad de evitar que el rival festejara en su estadio.

Respecto a la localía, Pautasso opinó que jugar como local suele ser un plus que empuja al equipo, mientras que Mazzucco agregó que jugar en casa implica también mayor obligación y presión. Ambos coincidieron en que la experiencia personal hoy es distinta a la de cuando eran futbolistas: ahora lo viven más tranquilos y en familia, llevando a los hijos a la cancha y con menos fanatismo en el día a día.

La ausencia de hinchas visitantes fue señalada como un factor que modificó el folklore: los recibimientos ganan protagonismo, pero, según ambos, el ambiente dentro del partido cambió. Pautasso recordó que antes las calles se llenaban de simpatizantes del equipo rival, algo que ahora parece difícil de recuperar. También mencionaron el rol de las redes sociales: las cargadas y chicanas se trasladaron a lo virtual, lo que a veces excede el respeto y lleva a que la gente llegue más alterada al estadio.

En cuanto a la influencia de los medios, Mazzucco contrastó la época del papel —cuando los jugadores temían ver las notas o los puntajes— con la actualidad, en la que las redes proveen reacciones inmediatas; algunos jugadores las ignoran, otros están pendientes constantemente. Pautasso señaló que la opinión partidaria también creció en redes y, si bien no sustituye al periodismo, presenta posturas variadas.

Sobre cómo vivieron la clasificación reciente de sus equipos, Pautasso contó que hubo nervios previos al partido con River, pero que luego el equipo se soltó; Mazzucco defendió el trabajo del técnico y valoró la superación de adversidades, como la ausencia de jugadores claves, destacando el rendimiento en partidos decisivos.

Para el domingo, Mazzucco planea verlo tranquilo en familia o con amigos, mientras que Pautasso irá a la cancha con sus hijos. Ambos resaltaron que son espectáculos intensos y disfrutables desde cualquier lugar.

Frases finales:
– Martín Pautasso: “El clásico que más recuerdo es el del 2005, ya que fue el último que jugué, y por la diferencia que les sacamos.”
– Martín Mazzucco: “Creo que el más importante fue el de 1996, donde evitamos que den la vuelta en nuestra casa.”

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