El reciente desmantelamiento en Chad de dos redes vinculadas a Irán permitió a las autoridades locales exponer una estrategia del régimen de Teherán para influir y desestabilizar regiones de África mediante infiltración, adoctrinamiento y apoyo a golpes o acciones violentas, según explicaron las fuerzas de seguridad tras detener a varios presuntos operativos.
La Fuerza Quds es una división de la Guardia Revolucionaria Islámica especializada en guerra asimétrica, inteligencia militar y operaciones fuera de Irán. Esta unidad ha sido designada como organización terrorista y sancionada por Estados Unidos, la Unión Europea y otras potencias occidentales.
Entre los testimonios recabados figura el de Ali Abdoulaye Mahamat, quien admitió ante los investigadores que fue reclutado por el Ministerio de Inteligencia y Seguridad (MOIS) tras pasar por el Al‐Mustafa Islamic College en Qom. Según su confesión, agentes iraníes le encargaron tareas de espionaje y de preparación de atentados en Chad.
Mahamat relató que durante 2022 y 2023 mantuvo encuentros en hoteles iraníes donde recibió instrucciones para identificar objetivos occidentales e israelíes, reclutar colaboradores y trazar las conexiones entre grupos rebeldes y contactos iraníes. También explicó que debía regresar periódicamente a Irán para informar sobre sus progresos, hasta que fue descubierto y arrestado en Chad.
En su relato aparece un oficial identificado como Karim, señalado como responsable de supervisar y presionar a Mahamat. Según el detenido, Karim organizaba encuentros en lugares discretos y le retiraba el teléfono para controlar la información que manejaba.
Los interrogatorios incluyeron demandas detalladas de información sobre la presencia y actividades de fuerzas extranjeras en la región. Mahamat indicó que le solicitaron datos sobre movimientos y operaciones de estadounidenses, israelíes, franceses y los servicios de inteligencia de esos países, así como nombres de personas vinculadas a esas actividades.
Ante la presión, Mahamat proporcionó nombres de agentes del servicio de inteligencia chadiano y conexiones entre funcionarios locales y servicios extranjeros, cumpliendo así la primera petición que le hicieron.
El caso de Mahamat no fue único. Otro detenido, Abdoulaye Ahmat Sheikh Alamine, confesó haber sido reclutado por la Fuerza Quds, que en este caso operaba a través del denominado Departamento 400, encargado de influir y manejar milicias en países como Irak y en varias zonas de África.
Según las indagaciones, ese departamento, asociado con figuras como Hamed Abdollahi y con la participación de personas identificadas como Abu Ali y Aydin Salahlou, reclutó a elementos radicales y delincuentes en Chad. Entre los implicados aparece el líder de la milicia Mussa Batrane Abakar El‐Miskin, señalado por sumar nuevos integrantes a la red, incluido Alamine.
Alamine describió el entrenamiento recibido: “Nos enseñaron a usar diferentes armas, cómo insertar el cargador, apuntar y disparar”, refiriéndose a instrucción en el manejo de fusiles tipo Kalashnikov, lanzagranadas RPG y otras armas utilizadas en operaciones de combate.
El detenido añadió que varios operativos viajaron a Irak con la cobertura de visitas religiosas, donde recibieron formación militar en instalaciones vinculadas a milicias chiítas. Ese tipo de viajes religiosos como encubierta para entrenamiento es un patrón previamente observado en operaciones del Departamento 400 y la Fuerza Quds.
La implicación de la Fuerza Quds en acciones subversivas en África no es nueva. En 2019, un alto operativo identificado como Ismail Mohamad Djidah, residente en Níger y vinculado al Departamento 400, fue asociado con ataques contra funcionarios saudíes y con la recopilación de inteligencia sobre objetivos occidentales, además de actividades destinadas a desestabilizar gobiernos como los de Chad y Gambia.
Por su parte, el MOIS ha intentado mantener una fachada civil en el exterior, pero los testimonios recopilados apuntan a una intervención directa en redes terroristas y operaciones de desestabilización fuera de Irán. Mahamat aseguró que quienes se presentaron como representantes del Ministerio de Relaciones Exteriores eran, en realidad, oficiales del MOIS que le encomendaron recopilar información, reclutar personal para entrenamiento y coordinar acciones contra Estados Unidos e Israel.
El Al‐Mustafa Islamic College, fundado en 2007 en Qom, es señalado por las autoridades y varios informes como un centro de adoctrinamiento y reclutamiento con alcance internacional. Con decenas de sucursales en Asia, África y Europa y un presupuesto significativo, la institución habría servido para captar y formar a estudiantes extranjeros con fines políticos y de influencia. En diciembre de 2020, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo designó como “Terrorista Global Especialmente Designado” en virtud de la Orden Ejecutiva 13224, por su presunto papel en apoyo a la Fuerza Quds y el reclutamiento para actividades violentas.
En conjunto, los interrogatorios en Chad describen una estrategia que combina adoctrinamiento religioso, entrenamiento militar y promesas de poder político a cambio de ejecutar acciones contra intereses occidentales y de Israel. Aunque Irán atraviesa problemas internos, las autoridades chadianas aseguran haber desbaratado, al menos por ahora, intentos de expansión de la influencia iraní en la región.
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