Netflix vuelve a apostar por las ficciones intensas con Clanes, una miniserie de siete episodios que se destacó en el catálogo por su narrativa cruda y realista. La historia se adentra en el mundo del delito, donde el poder, la lealtad y la violencia determinan el destino de las familias que lo controlan.
La trama presenta a clanes que gestionan negocios ilegales como empresas heredadas de generación en generación, y pone el foco en las consecuencias humanas de vivir fuera de la ley. Los capítulos son breves y contenidos, sin relleno, y cada uno aporta información clave que profundiza los conflictos internos de los personajes y mantiene una atmósfera tensa y asfixiante, propicia para el maratón.
El elenco ofrece actuaciones sólidas y verosímiles; los personajes se mueven en zonas morales grises donde no hay héroes absolutos ni villanos planos, y las decisiones extremas son una constante para sobrevivir. En lo visual, la miniserie apuesta por una estética sobria y oscura; la fotografía y la banda sonora refuerzan la tensión en cada escena.
Además del thriller, Clanes dialoga con temas sociales actuales como la herencia del poder, la corrupción y los lazos familiares marcados por el delito, lo que añade una capa de profundidad más allá del formato policial. Con solo siete episodios, se presenta como una opción recomendable para quienes buscan una ficción corta, intensa y de alto impacto, apta para verse en un fin de semana y con un impacto duradero.
Este texto apareció originalmente en Revista Paparazzi.


