15 de enero de 2026
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Por qué tu gato te lame las manos

Los gatos han convivido con las personas desde hace miles de años y la investigación sobre su comportamiento sigue avanzando. Uno de los gestos más comunes y estudiados es el lamido de las manos de sus dueños, cuyo significado puede variar según el contexto.

Estos animales, conocidos por su independencia y naturaleza enigmática, establecen vínculos estrechos con quienes los cuidan. El lamido de manos es un comportamiento frecuente y a la vez sorprendente para muchos propietarios. Según especialistas en conducta felina, puede obedecer a motivos diversos —curiosidad, afecto, exploración del entorno o la intención de dejar su olor—. Comprender por qué lo hacen ayuda a mejorar la relación humano-mascota y a proteger el bienestar del gato.

Por qué los gatos lamen las manos: curiosidad, afecto y exploración

La técnica en psicología y educación felina Eduarda Paramore indica que el lamido puede tener varias causas. Los gatos cuentan con un olfato y un sentido del gusto muy desarrollados, por lo que usan la lengua para identificar olores, sabores y texturas presentes en la piel de sus dueños. Esto es habitual cuando la persona ha estado manipulando alimentos, cocinando, comiendo o usando productos en las manos; el gesto funciona entonces como una forma natural de exploración.

El lamido también puede ser una expresión de afecto. Entre los gatos, el acicalamiento mutuo sirve para fortalecer lazos sociales; al lamer a sus humanos, pueden mostrar cariño y reforzar la relación. Asimismo, esta conducta puede servir para marcar al propietario con su olor y así reconocerlo como parte de su grupo.

Cuándo puede ser una señal de alerta: estrés, salud y conducta repetitiva

Pese a que en general el lamido es normal, los veterinarios advierten que a veces refleja estrés, ansiedad o problemas de salud. Cambios en el entorno —mudanzas, la llegada de otro animal, ruidos persistentes— o la falta de estímulos pueden provocar que el gato lama en exceso como mecanismo de autorregulación. También hay condiciones médicas, como problemas digestivos, carencias nutricionales o desequilibrios hormonales (por ejemplo, el hipertiroidismo felino), que pueden aumentar esta conducta. Es importante vigilar la presencia de otros signos como pérdida de peso, vómitos, diarrea o alteraciones en el uso del arenero, ya que pueden justificar una consulta veterinaria.

En resumen, lamer las manos puede ser una muestra de confianza y cariño, pero conviene valorar el contexto y la frecuencia. Si el comportamiento se intensifica o va acompañado de señales de malestar, es recomendable buscar orientación profesional para garantizar la salud y el bienestar del felino.

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