15 de enero de 2026
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Diferencias en seguridad entre Corea del Sur y China tras la reunión en Pekín

El reciente encuentro entre los presidentes de Corea del Sur y China evidenció desacuerdos importantes en materia de seguridad, aunque ambos coincidieron en la necesidad de reactivar el diálogo con Corea del Norte.

El presidente Lee Jae Myung viajó a Pekín, siendo la primera visita de un mandatario surcoreano a la capital china en más de ocho años, y con ello se reabrió un canal diplomático que había estado tenso por diferencias comerciales y estratégicas.

Tras la reunión entre Lee y el líder chino Xi Jinping, ambos países firmaron 14 memorandos de entendimiento en áreas como ciencia, tecnología y comercio, según informó The Korea Times. Las autoridades surcoreanas describieron el encuentro como “una restauración plena de los lazos bilaterales”, un avance después de años de frialdad motivada por disputas en defensa y comercio.

No obstante, en el plano de la seguridad los resultados fueron limitados. La oficina presidencial surcoreana señaló que los mandatarios reafirmaron el interés común por la paz y la estabilidad en la península coreana, aludiendo al objetivo de desnuclearización y a una posible participación constructiva de China. En su comunicado público, el Ministerio de Asuntos Exteriores chino, sin embargo, evitó mencionar explícitamente la paz en la península.

Doo Jin-ho, analista del Instituto Coreano de Análisis de Defensa, estimó que la postura de Pekín respecto a Corea del Norte no cumplió las expectativas de Seúl. Según dijo a The Korea Times, “Beijing no pareció implicarse tanto como deseaba Seúl, ni adoptó una actitud especialmente proactiva respecto al asunto nuclear norcoreano”. Al mismo tiempo, señaló que lo positivo es que el principal objetivo del presidente Lee—estabilizar la relación bilateral—parece haberse logrado, lo que puede servir de base para el futuro.

Seúl ha insistido en que Pekín desempeñe un papel más activo en el control del programa nuclear norcoreano, una demanda que China muestra cada vez más reticencia a sostener públicamente.

Durante años, la posición oficial de China fue la “no aceptación” de armas nucleares en manos de Pyongyang, pero esa postura se ha ido modulando a medida que los lazos entre ambos países se han estrechado. Un ejemplo destacado ocurrió en septiembre pasado, cuando Kim Jong-un asistió junto a Xi Jinping a un desfile militar en Pekín, interpretado como una señal de acercamiento estratégico.

Leif‐Eric Easley, profesor de estudios internacionales en Ewha Womans University, señaló que para Corea del Sur “retomar la diplomacia de alto nivel con su mayor vecino y socio comercial es, comprensiblemente, de importancia estratégica”.

Sin embargo, Easley advirtió que pese a los esfuerzos diplomáticos de Seúl, China no ha adoptado políticas más responsables en asuntos como los conflictos marítimos ni en el desafío nuclear de Pyongyang. Ambos países acordaron simplemente continuar las conversaciones sobre las reclamaciones en disputa en el Mar del Oeste, mientras que la desnuclearización norcoreana no se mencionó de forma abierta.

El encuentro entre Lee y Xi no se centró únicamente en lo nuclear; también puso de relieve la expectativa china de que Corea del Sur refuerce sus lazos con Pekín en un contexto regional de crecientes tensiones. Al inaugurar la cumbre, Xi instó a ambos países a “posicionarse con firmeza en el lado correcto de la historia y tomar decisiones estratégicas acertadas”, y evocó el pasado común de resistencia al militarismo japonés y la defensa de los logros obtenidos tras la Segunda Guerra Mundial y la estabilidad en el noreste de Asia.

Esas referencias fueron interpretadas como un llamado de Pekín para obtener respaldo frente a los crecientes roces con Tokio, avivados por recientes declaraciones de la primera ministra japonesa Sanae Takaichi sobre Taiwán. Esa dinámica coloca a Lee Jae Myung en una posición diplomática delicada, especialmente porque planea viajar a Japón en las próximas semanas para celebrar una cumbre con Takaichi.

El presidente surcoreano evita alinearse abiertamente con ninguna de las partes y declaró en una conferencia de prensa que “tomar partido solo agrava las tensiones”.

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