Un local de El Jagüel con más de 30 años de historia cerró sus puertas y los responsables del comercio aprovecharon para agradecer a los vecinos por el acompañamiento durante todo ese tiempo. Ese cierre puso en evidencia la delicada situación que atraviesa el centro comercial de la zona, donde varios comerciantes cuentan una caída sostenida de la actividad.
Uno de los comerciantes afirmó que, para intentar atraer clientes, ofrece productos elaborados y opciones prácticas para el almuerzo o la cena. A pesar de esos esfuerzos, reconoció que la realidad es compleja y que el descenso del consumo se percibe en todo el paseo comercial. La falta de movimiento afecta tanto a los locales de venta como al sector de servicios.
Marcela, que tiene más de quince años en la zona con un local de ropa para niños, describió un panorama especialmente complicado. Según su relato, las ventas venían flojas desde noviembre y diciembre fue uno de los peores meses: las fiestas no generaron el repunte esperado y a partir del 25 de diciembre la actividad cayó de manera abrupta. Además, señaló que el costo de los alquileres es uno de los problemas centrales: mantener el local abierto depende en gran medida de poder cubrir el alquiler. Ella misma reconoció que sigue trabajando “de pura casualidad”, priorizando pagar ese gasto, y advirtió que la continuidad de muchos comercios depende de cuánto tiempo puedan sostener esos costos.
La baja del consumo también se refleja en el sector servicios. Desde una peluquería cercana comentaron que el trabajo disminuyó notablemente, incluso en meses que suelen ser fuertes. Una comerciante del rubro dijo que en diciembre —tradicionalmente el mes con más trabajo— la actividad cayó mucho en comparación con el año anterior, y que la diferencia es claramente perceptible.
A pesar de la situación adversa, los comerciantes coinciden en que continúan buscando alternativas para mantenerse abiertos. Buscan ajustar ofertas, diversificar productos y explorar modos de atraer clientes, pero admiten que el nivel de actividad actual está muy lejos de lo que esperan para sostener los negocios de forma holgada. El cierre del local con más de tres décadas en El Jagüel funciona como un llamado de atención sobre la fragilidad del comercio barrial frente a la caída del consumo y los costos fijos, sobre todo el alquiler, que condicionan la supervivencia de los emprendimientos.


