4 de febrero de 2026
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EEUU impulsa coalición global de tierras raras frente a China

El secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió el miércoles que la dependencia de suministros extranjeros de minerales críticos ha dejado a Estados Unidos y a sus aliados en una situación de vulnerabilidad sistémica, y señaló que el control de esos recursos es un pilar esencial de la defensa moderna.

En la inauguración de la primera Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos en el Departamento de Estado, Rubio vinculó la seguridad de las cadenas de suministro con la capacidad de los países para proteger su soberanía y mantener su proyección de poder militar en el siglo XXI.

“Los minerales críticos son vitales para los dispositivos que usamos a diario; sostienen nuestra infraestructura, la industria y la defensa nacional”, afirmó Rubio ante delegaciones de más de 50 países. “No se habla lo suficiente de esto, pero es una parte clave de nuestra seguridad”.

La cumbre tiene lugar durante una tregua comercial de un año entre Washington y Pekín, tras meses de restricciones chinas a las exportaciones de tierras raras que perturbó los mercados globales. Rubio y otros funcionarios enfatizaron que Estados Unidos ya no aceptará depender de un mercado dominado por un único competidor estratégico.

El fin de la “minería glamorosa”

Rubio ofreció una perspectiva histórica sobre cómo se perdió la ventaja competitiva estadounidense. Recordó la mina Mountain Pass en California, descubierta en 1949 y que llegó a ser un centro de la industria de tierras raras. Con el tiempo, dijo, el país priorizó el diseño de productos como computadoras y aviones mientras externalizaba la extracción y el procesamiento a otros países.

“Permitimos que nuestra industria de minerales críticos se marchitara y muriera para poder enfocarnos en la manufactura. Luego subcontratamos la manufactura”, señaló Rubio, y advirtió que esa estrategia terminó por externalizar la seguridad económica y el futuro nacional.

Planteando la seguridad económica como componente de la seguridad nacional, comparó la reunión con la Conferencia de Energía de Washington de 1974, cuando el secretario Henry Kissinger promovió la creación de la Agencia Internacional de la Energía tras el embargo petrolero. Hoy, explicó, se busca un marco multilateral que proteja todas las etapas de la cadena de producción, desde la mina hasta el producto final, frente a “disrupciones no comerciales”.

Blindaje para el arsenal de la democracia

La estrategia de la administración combina diplomacia y medidas preventivas. El vicepresidente JD Vance, presente en la reunión, detalló la creación de un bloque comercial preferencial que aplicará “precios mínimos” respaldados por aranceles para impedir que competidores inunden el mercado con minerales muy baratos y destruyan a los productores occidentales, táctica que Vance describió como “guerra económica”.

Para la defensa, esto tiene implicaciones prácticas: minerales como el litio, el cobalto, el níquel y las tierras raras son insumos críticos en imanes para motores de combate, sistemas de guía de misiles, radares de alta precisión y equipos de visión nocturna.

Vance citó al expresidente Trump para subrayar la idea de que, pese a la economía digital, la actividad económica depende de recursos concretos: “fundamentalmente, todavía tienes una economía que funciona con cosas reales. Y no hay nada más real que los minerales críticos”.

Project Vault: una reserva estratégica de USD 12.000 millones

Como parte de las medidas anunciadas, el gobierno presentó “Project Vault”, un fondo de 12.000 millones de dólares destinado a crear una reserva estratégica de minerales críticos para usos civiles y de defensa. El fondo combina un préstamo de 10.000 millones del Banco de Exportación e Importación de EE. UU. (Ex-Im Bank) con capital privado, y se propone operar de forma análoga a la Reserva Estratégica de Petróleo.

David Copley, director sénior de Cadenas de Suministro Globales del Consejo de Seguridad Nacional, dijo que Estados Unidos llevó décadas de descuido en el sector minero, formando apenas unos 250 ingenieros de minas al año para una población de 340 millones.

Copley añadió que la administración está adoptando medidas inéditas, como invertir directamente en capital de empresas mineras para acelerar proyectos, y reduciendo los plazos de permisos ambientales de 29 años a menos de un mes para proyectos definidos como estratégicos. “Ya no estamos parados simplemente admirando el problema”, afirmó.

Una coalición global por la soberanía

La iniciativa recibió apoyo internacional, con Japón liderando una respuesta que incluyó el anuncio de FORGE (Forum on Resource Geostrategic Engagement) por parte de la ministra Yui Ohori. Ohori advirtió que el “dumping” de precios basado en políticas no comerciales está desplazando productos legítimos y creando monopolios de facto.

Rubio destacó que la iniciativa debe contar con una adopción amplia: “Esto solo funciona si es adoptado por múltiples países”, dijo, y señaló que el objetivo es evitar que el acceso a estos minerales sea usado como palanca o chantaje contra la seguridad colectiva.

La cumbre concluyó con la intención de convertir estas discusiones en acuerdos vinculantes en los próximos 180 días, con la meta de establecer lo que Rubio definió como una “nueva era de prosperidad compartida y seguridad” resistente a presiones de adversarios estratégicos.

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