Ucrania reorganizará sus defensas aéreas en varias regiones ante la continuidad de los ataques rusos que han dejado a millones de personas sin electricidad ni calefacción durante el invierno.
El presidente Volodimir Zelensky anunció la medida tras reunirse con el alto mando militar y ordenó una transformación completa del funcionamiento de los sistemas de defensa en las zonas más afectadas.
Confirmó que la reestructuración abarcará a los interceptores, a las unidades móviles de fuego y a la totalidad de la estructura de las defensas aéreas locales.
En su mensaje, Zelensky agradeció el trabajo de los equipos de protección civil, la ayuda de los aliados internacionales y la labor de los electricistas que continúan restableciendo el suministro.
También criticó a las administraciones regionales por no reportar con rapidez los problemas, lo que, dijo, agravó la situación en ciudades como Kiev, Okhtyrka y Kryvyi Rih, su ciudad natal.
El presidente mantuvo conversaciones extensas con el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, el jefe del Estado Mayor y el ministro de Defensa para definir estos cambios.
En algunas divisiones administrativas la reorganización será casi total e incluirá la coordinación de interceptores, la creación de nuevas unidades móviles y la reorganización de la defensa de corto alcance. Además, se introducirán ajustes en la gestión y supervisión del suministro de drones, armamento y personal, con énfasis en la formación y el refuerzo de brigadas como ejes centrales del nuevo esquema.
En paralelo, la Unión Europea avanza en una propuesta que fijará nuevas condiciones para un posible acuerdo de paz. La alta representante para la política exterior del bloque anunció que se presentará a los Estados miembros una lista de exigencias que Rusia debería aceptar para alcanzar una solución duradera.
Entre los puntos principales figuran el regreso de niños ucranianos trasladados por la fuerza y la imposición de límites a las fuerzas armadas rusas una vez finalizados los combates.
La iniciativa europea se produce en un contexto en el que las negociaciones lideradas por Estados Unidos están estancadas y los contactos entre Rusia y Ucrania en Abu Dabi solo han permitido nuevos intercambios de prisioneros.
El presidente estadounidense, Donald Trump, fijó junio como fecha límite para lograr un acuerdo de paz, después de haber modificado en varias ocasiones sus estimaciones sobre el fin de la guerra.
Desde la diplomacia europea se señala que la mayoría de las concesiones han recaído sobre Kiev debido a la dependencia de Ucrania respecto a Washington, una situación que, según sus críticos, no garantiza una paz sostenible ni la seguridad futura del país.
La propuesta europea contempla también el control de activos rusos congelados en Europa, valorados en más de 210.000 millones de euros (unos 176.000 millones de dólares), como posible herramienta de negociación. Algunas capitales han mostrado cierta disposición a un diálogo directo con Moscú, aunque la posición predominante sigue siendo la del aislamiento diplomático iniciado tras la invasión de 2022.
(Con información de DPA)

