13 de febrero de 2026
Buenos Aires, 19 C

Segunda noche de Bad Bunny en Buenos Aires: cena privada y hermetismo

Durante su estadía en Buenos Aires, Bad Bunny protagonizó una salida nocturna discreta y muy custodiada. El artista eligió un restaurante exclusivo en el Pasaje Suizo, Recoleta, para una cena privada, acompañado de un importante dispositivo de seguridad y un atuendo pensado para pasar desapercibido.

Las imágenes muestran el momento en que baja de una camioneta negra de alta gama, estacionada en la entrada del Palacio Duhau Park Hyatt, donde se aloja. El vehículo, con vidrios polarizados y las luces traseras encendidas, esperaba en la puerta mientras parte del equipo de seguridad descendía primero para despejar el acceso.

En una de las fotos se observa a un custodio robusto, con brazos tatuados y auricular en el oído, observando la escena con seriedad. Otro hombre, vestido de negro, permanece atento a pocos metros de la entrada. La coordinación fue precisa: primero bajó la seguridad y luego el cantante.

Para mantener la privacidad, Benito vistió un conjunto oscuro, con pantalón holgado y buzo con capucha, además de gorra y lentes. La intención era clara: evitar ser reconocido por el público y la prensa que rondaba la zona.

Las secuencias lo muestran caminando con paso rápido hacia la puerta lateral del restaurante, ubicado a tres cuadras del hotel, casi sin mirar alrededor. En una imagen aparece ligeramente inclinado hacia adelante, sosteniendo una prenda o bolso mientras un custodio le abre paso. El ingreso fue ágil y sin detenerse para fotos ni saludos. El restaurante elegido cuenta con dos estrellas Michelin y ofrece un menú degustación sorpresa de aproximadamente 18 pasos.

La propuesta combina innovación, técnica y estética con productos argentinos de estación. Entre sus platos figuran aperitivos originales, bocados marinos delicados y composiciones que dialogan con los ingredientes de cada temporada, así como preparaciones como carne Angus servida sobre un taco de alga ulva. Para la parte dulce y la sobremesa —con café o copa— invitan a subir a la primera planta, donde también hay un comedor privado.

Según registros, detrás del artista ingresó su novia, Gabriela Berlingeri, quien también buscó mantener un perfil bajo. Se la vio con campera de cuero negra y un bolso de mano, caminando unos pasos detrás del cantante y escoltada por integrantes del equipo. Su presencia quedó registrada en segundo plano, apenas visible entre los custodios y el marco de la puerta.

Otra imagen muestra a un grupo de personas detrás de las rejas del hotel, algunas intentando mirar hacia el interior. Jóvenes y adultos se alinearon en la vereda, apoyados en la estructura metálica, atentos a cualquier movimiento. La expectativa fue en aumento. Durante todo el ingreso, el cantante no mostró el rostro por completo y mantuvo la capucha puesta incluso al atravesar el portón interno del predio.

Aunque prevaleció el hermetismo y no hubo declaraciones públicas, la presencia de Bad Bunny en uno de los polos gastronómicos más distinguidos de Recoleta generó revuelo entre fanáticos y curiosos. Las imágenes reflejan que, incluso para una cena, el músico no dejó nada al azar.

La visita alimenta la expectativa previa a sus tres shows en River Plate, donde se espera que miles de fanáticos llenen el estadio Monumental en una serie de presentaciones. Estos conciertos son los primeros que ofrece tras su actuación en el medio tiempo del Super Bowl y después de ganar tres Grammys, incluido el álbum del año por DtMF, el primer disco completamente en español en llevarse esa categoría.

Créditos: RS Fotos

Artículo anterior

Capilla Corsini reabre tras restauración histórica

Artículo siguiente

Gallardo expulsado por gesto de Merlos y discusión en el túnel

Continuar leyendo

Últimas noticias