Japón incautó un buque pesquero de la República Popular China y arrestó a su capitán después de que la embarcación desobedeciera una orden de inspección y huyera dentro de la zona económica exclusiva japonesa, en un episodio que agrava las ya tensas relaciones entre Tokio y Pekín.
La Agencia de Pesca de Japón indicó que el incidente ocurrió dentro de la jurisdicción marítima japonesa, a unos 165 kilómetros al sur-suroeste de la isla Meshima, frente a la prefectura de Nagasaki. Según el comunicado, un inspector ordenó detener la nave para una verificación de rutina, pero ésta no acató la instrucción y se dio a la fuga.
“El capitán del buque fue ordenado a detenerse para una inspección, pero no acató la orden y escapó. En consecuencia, el capitán fue arrestado ese mismo día”, informó la autoridad japonesa.
El detenido es un ciudadano chino de 47 años. A bordo viajaban once personas, incluido el capitán. La agencia confirmó que el pesquero fue formalmente incautado y que se iniciaron procedimientos administrativos y judiciales para determinar las responsabilidades por la violación de las normas de control en aguas japonesas.
Las autoridades señalaron que se trata de la primera incautación de un buque pesquero chino desde 2022 en el marco de las operaciones regulares de control que Japón realiza en sus espacios marítimos. El organismo recordó que el año anterior también se confiscaron embarcaciones extranjeras, en ese caso de Taiwán y de Corea del Sur, durante procedimientos similares.
El hecho ocurre en un momento sensible de la relación bilateral. Desde fines de 2025, los vínculos entre Tokio y Pekín se han visto afectados por declaraciones de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, quien aseguró que Japón podría intervenir militarmente si China intentara tomar Taiwán por la fuerza.
Ese pronunciamiento fue interpretado por Pekín como una injerencia directa en uno de los asuntos más delicados de su política exterior: la situación de Taiwán, cuya soberanía reclama el gobierno chino.
Las fricciones entre ambos países no se limitan al tema de Taiwán. Japón y China mantienen disputas territoriales de larga data en torno a las islas Senkaku —administradas por Japón y reclamadas por China como Diaoyu—, donde se han registrado repetidos incidentes entre embarcaciones oficiales, pesqueros y patrullas marítimas.
Tras los comentarios de la primera ministra sobre Taiwán, Pekín convocó al embajador de Japón en Beijing, lanzó advertencias públicas a sus ciudadanos sobre viajes a Japón y realizó maniobras aéreas conjuntas con Rusia.
Japón también denunció recientemente que aviones de combate chinos fijaron sus radares de control de tiro sobre aeronaves japonesas en aguas internacionales cercanas a Okinawa.
En paralelo, Pekín endureció los controles sobre exportaciones hacia Japón de productos considerados de posible uso militar, una medida que reavivó la preocupación en Tokio por el suministro de minerales estratégicos.
La incautación del pesquero se produce pocos días después de que la primera ministra afirmara que está “abierta a diversos diálogos con China”. Desde Pekín respondieron con dureza: el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lin Jian, dijo que “el diálogo genuino debe basarse en el respeto mutuo” y añadió que “proclamar diálogo mientras se actúa con confrontación no es algo que pueda aceptarse”.
(Con información de AFP)

