Una mañana, mientras Luana despertaba en la casa de Martín, notó una grieta en la pared. Pensó en los camiones y en el ruido constante de la madrugada como causa de la rajadura, y no pudo evitar asociar esos micro-movimientos con el vínculo que estaban construyendo. La grieta se hacía más grande y la relación se hundía en una rutina asfixiante; entonces Luana le pidió a Martín abrir la pareja. Así comienza la novela Tipas, de Marina Eleonora Rubio.
El señuelo contemporáneo
El amor siempre ocurre en el presente, pero lo que cambia son los contextos históricos y sociales. Marina Eleonora Rubio —autora de Tipas (Azul Francia, 2025) y de otros títulos como Aunque venga de afuera— señala que hoy hay una mayor visibilidad de las distintas formas del amor, reflejada también en la edición: aparecen más autoras y nuevos temas en las librerías.
En Tipas la pandemia de 2020 deja una marca de época: una de las parejas está atravesada por ese suceso. Rubio también introduce la idea de la pareja abierta como una huella temporal, un señuelo que remite a las formas de vincularse. Para la autora, las historias de amor siempre se vinculan con las personas y el entorno social que las atraviesa; eso, dice, es inevitable.
El amor del pasado
Florencia Canale escribe novela histórica: sus relatos transcurren en tiempos pasados, por lo que el amor que retrata no pertenece al presente inmediato. Esa distancia entre el discurso amoroso histórico y las prácticas actuales determina el tono de sus historias. Canale trabaja las pasiones, que pueden ser emociones universales, pero distingue la pasión del fenómeno del amor tal como se vive hoy.
Para escribir sobre el amor en el pasado es necesario respetar convenciones que difieren de las actuales. Canale declara poco interés por las formas contemporáneas vinculadas a la tecnología y las máquinas; prefiere explorar el pasado y enfatiza la importancia de saber quién escribe, sobre qué y para quién. Entre sus libros figuran Amores prohibidos, Pasión y traición y La cruzada.
Estallar lo cursi
El último libro de Juan Pedro Somodi, La mariposa de Zhuangzi, relata el enamoramiento entre una directora de cine y un crítico. Somodi explica que la historia no nació con la intención explícita de abordar el romance, pero que el amor terminó influyendo con fuerza en la trama, fenómeno que ya le había ocurrido en otras obras.
En La mariposa… predomina un tono irónico que roza la parodia y la burla, sin llegar a la crueldad según el autor. Somodi trabaja con los lugares comunes del romanticismo destacando su condición de cliché: si bien existe el riesgo de caer en estructuras gastadas, considera que vale la pena intentarlo para subrayar lo estereotípico, sobre todo en personajes que se supondría pertenecen a un “plano superior”.
Todo absolutamente permitido
Si el amor es un conflicto existencial, la literatura puede ofrecer enfoques distintos y evitar lugares comunes. Rubio afirma que la literatura puede contribuir a visibilizar formas de amor menos difundidas y que en el ámbito creativo todo está permitido: los autores deberían arriesgar más, romper límites y ampliar lo posible en sus apuestas narrativas.
Para ella, estos tiempos ofrecen oportunidades: la literatura puede ensanchar nuestra mirada, enriquecer formas de leer y representar el mundo que se vive. Además de describir la realidad, la creación literaria tiene, en su opinión, un componente casi ético: aportar nuevas formas de comprensión y experiencia.
De nuevo el amor
Somodi sostiene que, pese a los cambios tecnológicos y culturales, el amor no se ha transformado tanto en su esencia; lo que sí ha variado es la forma en que se observa, mide, critica o se burla de él. En el día a día y en las instituciones, los cambios son todavía puntuales.
Florencia Canale apunta que las emociones pueden permanecer similares, pero que las tecnologías y las redes sociales complican las relaciones: muchas personas jóvenes temen al cuerpo, al error o a no elegir, y prefieren evitar el riesgo que implica el amor. Para ella, la literatura funciona como un puente: permite leer aquello que se anhela o aquello que uno desearía vivir.

