14 de febrero de 2026
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Amor nacido en la UNLZ, recordado en San Valentín

Florencia y Juan Ignacio se conocieron cursando en la UNLZ y hoy recuerdan ese inicio como el punto de partida de su historia.

No fue un flechazo. Cuando se conocieron estaban concentrados en sus propias vidas y el vínculo empezó sin mayores expectativas. Florencia y Juan Ignacio se encontraron cursando en la UNLZ y recuerdan ese comienzo como el punto de partida de su historia: un encuentro cotidiano que con el tiempo se convirtió en proyecto compartido.

Con el correr de los años su plan fue tomando otra dimensión: incorporar la posibilidad de vivir en el exterior. Juan Ignacio ya había tenido una experiencia fuera del país y quería repetirla, esta vez acompañado. “Se quería ir sí o sí a vivir un tiempo afuera”, contó Florencia. La idea se fue consolidando con paciencia: reunir información, gestionar trámites, casarse y finalmente emprender el viaje a Dinamarca.

La mudanza implicó varios desafíos. Para ambos lo más difícil fue el cambio cultural y el idioma. Al principio la frialdad percibida en algunos daneses les resultó chocante, aunque con el tiempo también reconocieron muestras de amabilidad y solidaridad. Además, se sorprendieron por la agilidad para acceder a empleos, alquilar, comprar y desplazarse dentro del país, contrastando con las dificultades administrativas y cotidianas que suelen enfrentar en Argentina.

A pesar de las ventajas prácticas que encontraron, extrañan la cercanía y el calor del barrio en Lomas. Echan de menos el trato cotidiano con el kiosquero, el carnicero o el chofer de colectivo, las panaderías en cada cuadra y, por encima de todo, la presencia de la familia y los amigos. Esos vínculos cotidianos les hacen notar la distancia emocional que a veces crea la vida en el exterior, aún cuando las condiciones materiales sean más favorables.

Cada vez que regresan o pasan por la facultad regresan también a ese inicio en 2019. Ese lugar y ese momento tienen para ellos un valor simbólico: “Si no hubiéramos elegido la UNLZ no nos hubiésemos conocido”, afirman. Esa certeza condensa la idea de que las decisiones pequeñas —la elección de una universidad, una materia, una amistad— pueden cambiar el rumbo de una vida.

Hoy su relato es el de una pareja que asumió un proyecto migratorio con planificación y compromiso, que atravesó obstáculos de adaptación y que, al mismo tiempo, aprendió a valorar lo que dejaron atrás. Mantienen un apego claro a sus raíces en Lomas y, pese a la distancia, el recuerdo de su encuentro universitario sigue siendo el anclaje de su historia compartida.

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