Sentirse cansado con frecuencia va más allá de una mala noche de sueño. La fatiga crónica, entendida como un agotamiento físico y mental persistente, no debe considerarse algo normal del envejecimiento, señala la Mayo Clinic.
Es importante consultar con el equipo médico si los síntomas persisten, porque la fatiga puede ser signo de una afección que requiere evaluación y tratamiento profesional.
Según el Dr. Chris Aakre, de la Mayo Clinic, “la fatiga a cualquier edad no es normal. Hay muchas personas de 65 años que no sufren fatiga activa ni constante”. Cuando la falta de energía limita las actividades diarias conviene buscar un diagnóstico adecuado.
La Mayo Clinic recuerda que envejecer no implica aceptar el cansancio permanente; muchos adultos mayores mantienen niveles de energía satisfactorios.
Factores que pueden causar fatiga crónica
Encontrar la causa del cansancio implica considerar varios factores. Con frecuencia se relaciona con trastornos del sueño: insomnio, apnea del sueño o síndrome de piernas inquietas pueden provocar somnolencia diurna, despertares frecuentes o dificultad para mantenerse despierto.
El momento en que surge la fatiga aporta pistas diagnósticas: despertarse agotado sugiere que el sueño no es reparador, mientras que comenzar el día con energía y fatigarse a lo largo del día puede indicar otras causas.
Algunas personas sienten baja energía sin sensación de sueño. Entre las causas médicas comunes están la depresión, enfermedades cardíacas, diabetes, trastornos tiroideos y el COVID persistente. También pueden contribuir deficiencias nutricionales, como la anemia.
El estado emocional influye: el duelo, la ansiedad, el llamado síndrome del nido vacío, el desgaste profesional y el agotamiento emocional pueden provocar fatiga. Síntomas asociados —pérdida de apetito, falta de motivación o descuido de actividades cotidianas— deben evaluarse junto con la condición física.
El rol de la medicación
Un factor frecuente y a veces pasado por alto es la medicación. La combinación de varios fármacos y suplementos, o cambios en las dosis, puede causar efectos secundarios como fatiga.
Revisar la lista completa de medicamentos y suplementos con el médico o el farmacéutico puede ayudar a identificar si alguno está contribuyendo al cansancio.
Si la fatiga persiste, la Mayo Clinic insiste en consultar al equipo de salud para hallar la causa subyacente. El Dr. Aakre aconseja: “Si experimenta fatiga constante, hable con su equipo médico para intentar descubrir la causa raíz”.
Mientras se realiza la evaluación, existen medidas domésticas que pueden aliviar la fatiga. Mejorar la higiene del sueño es fundamental: procurar al menos siete horas de sueño, evitar pantallas en la hora previa a acostarse, mantener la habitación oscura y fresca, y evitar comidas pesadas o alcohol antes de dormir. Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse favorece la calidad del descanso.
El ejercicio adecuado también es clave. Actividades diarias como caminar o ejercicios con pesas ligeras fortalecen la musculatura y aumentan la energía. El Dr. Aakre destaca que prácticas como el yoga, el qigong y el tai chi pueden reducir la fatiga, especialmente en personas mayores. Es importante no sobreexigirse y suspender la actividad si los síntomas empeoran.
Suplementos, remedios naturales y otras opciones
Evaluar con cuidado el uso de suplementos y remedios naturales es otra recomendación habitual. El ginseng ha mostrado beneficios como estimulante en pacientes con fatiga asociada al cáncer, mientras que la Academia Americana de Medicina del Sueño desaconseja la melatonina para el insomnio crónico.
Antes de tomar cualquier suplemento conviene consultar al equipo médico, ya que pueden producir efectos adversos o interaccionar con otros medicamentos.
Algunas terapias complementarias han mostrado resultados prometedores. Estudios preliminares de la Mayo Clinic sugieren que el aceite esencial de lavanda podría mejorar la calidad del sueño en adultos mayores al potenciar los niveles naturales de melatonina. Técnicas de relajación y meditación, como la respiración guiada, favorecen el equilibrio emocional y un descanso más reparador.
Antes de iniciar tratamientos con suplementos, medicamentos o remedios caseros, la Mayo Clinic recomienda consultarlo con los especialistas. La automedicación puede ser perjudicial y las respuestas varían entre personas. Ningún tratamiento debe sustituir el diagnóstico profesional; identificar la causa subyacente es esencial para recuperar el bienestar.

