La recuperación de Lindsey Vonn tras el accidente en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina dejó imágenes llamativas: una radiografía de su pierna izquierda que muestra múltiples placas y tornillos metálicos. Vonn lo comentó con ironía —“Soy biónica de verdad ahora”— y reconoció el impacto físico y psicológico de esta etapa.
La operación más reciente supuso un nuevo tramo en su largo proceso de recuperación. En una actualización en X (antes Twitter) informó que la cirugía “salió bien”, que duró algo más de seis horas y que, aunque progresa lentamente, el dolor ha sido difícil de controlar y espera abandonar el hospital pronto. Agradeció el apoyo recibido.
En Instagram amplió sus sensaciones y publicó un video desde la camilla junto a la radiografía: explicó que hicieron falta muchas placas y tornillos para reconstruir la pierna, que por la gravedad del traumatismo ha tenido complicaciones posteriores y que aún no le han dado el alta, aunque avanza “pasito a pasito” y promete explicar más sobre la lesión en breve.
El accidente ocurrió en la final de descenso femenino, cuando Vonn compitió con un ligamento cruzado anterior lesionado. La caída, registrada en directo, mostró cómo perdió el control a alta velocidad y quedó tendida sobre la nieve. Los servicios médicos la atendieron de inmediato, la trasladaron en camilla y la evacuaron en helicóptero a un hospital en Italia; según el equipo estadounidense, la internación en cuidados intensivos respondió también a motivos de privacidad por su notoriedad.
En menos de dos semanas fue sometida a cinco cirugías —cuatro en Italia y una tras regresar a Estados Unidos— debido a la complejidad de la fractura en la tibia izquierda. Su historia médica previa, con múltiples lesiones y la presencia de implantes de titanio en la rodilla derecha, añade dificultad al tratamiento. Vonn reconoció que la lesión fue “mucho más severa que una simple fractura de pierna” y que está asimilando las implicaciones y el camino por delante.
El cirujano Bertrand Sonnery-Cottet advirtió que, en casos graves como este, existe un riesgo real que en determinadas circunstancias puede llevar incluso a una amputación, aunque aclaró que el caso de Vonn no llegó a ese extremo. La intervención más reciente involucró muchas placas y tornillos para estabilizar la fractura; la propia atleta agradeció al equipo médico y explicó que el dolor ha sido intenso, lo que complica la recuperación inmediata.
Las actualizaciones que publica muestran el proceso de evacuación desde Italia y su traslado a una clínica en Estados Unidos, donde continúa la rehabilitación. El uso de un fijador externo en la pierna izquierda es una señal de la gravedad de la lesión y del largo periodo de recuperación que tendrá por delante.
Al daño físico se sumó una pérdida personal: su perro Leo, adoptado en 2014 y superviviente de un linfoma, que había sido diagnosticado con cáncer de pulmón, sufrió una descompensación el mismo día del accidente. Vonn relató que, mientras estaba en la cama del hospital al día siguiente, se despidieron de él y afirmó sentirse desconcertada por haber perdido tanto en tan poco tiempo.
Este doble golpe, médico y emocional, representa uno de los momentos más difíciles en la carrera de Vonn. Con 84 victorias en la Copa del Mundo, 11 medallas en grandes eventos y un oro olímpico, la esquiadora ha protagonizado múltiples regresos. El entorno del esquí y sus seguidores siguen de cerca su evolución, conscientes de que la recuperación será larga y exigente.

