En 2023, el ucraniano Vyacheslav Kovalskiy —famoso por un disparo a casi 4 kilómetros que supuestamente abatió a un oficial ruso— dejó su papel como francotirador para apoyar a operadores de drones en el frente oriental de Ucrania. Según The Wall Street Journal, el alto rendimiento y bajo coste de los vehículos aéreos no tripulados están modificando, en pocos meses, el equilibrio en el campo de batalla.
Kovalskiy alcanzó notoriedad en noviembre de 2023 al ser identificado como autor de lo que el mando ucraniano calificó como un récord mundial. Exempresario de 60 años y miembro de la división de contrainteligencia militar del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), reconoce el cambio en la guerra: “Los drones son simplemente más efectivos y cuestan menos”, declaró al medio estadounidense.
Esta evolución tecnológica ha disminuido la exposición y la relevancia de funciones militares tradicionales, como observadores de artillería y tripulaciones de tanques, que ahora son objetivos preferentes de drones económicos capaces de portar explosivos.
¿El ocaso del francotirador?
La adopción masiva de drones baratos y versátiles ha dado a las fuerzas ucranianas ventajas tácticas en tareas de reconocimiento y en la eliminación puntual de objetivos. Su alcance visual, maniobrabilidad y carácter desechable —costando apenas unos miles de dólares— permiten reducir riesgos humanos cuando las misiones fallan, según The Wall Street Journal.
Frente a esto, las tropas rusas han modificado sus tácticas con mayor camuflaje y contramedidas, lo que ha reducido los blancos accesibles para los francotiradores. Kovalskiy cuenta que en 2024 realizó cinco salidas sin abatir a ningún adversario y que “antes yo concentraba la atención del grupo; ahora toda la atención está en el operador de drones, incluido yo mismo”.
Un ejemplo numérico del cambio ocurrió en el verano de 2024 en Toretsk: alrededor de quince francotiradores ucranianos instalados en edificios altos detectaron a un grupo de unos 35 soldados rusos que no habían sido localizados por los drones.
Organizados en tres equipos, los francotiradores neutralizaron a 16 soldados rusos y sufrieron la pérdida de uno propio, lo que permitió la retirada de la infantería ucraniana frente al cerco, relató un comandante identificado como Coyote al diario estadounidense.
El cambio de rol y la competencia asimétrica
Kovalskiy, quien integra el grupo de tiradores célebres junto a figuras como Lyudmyla Pavlichenko y Chris Kyle, observa que la notoriedad pública ya no garantiza un papel central en combate. Su imagen llegó a circular en redes y fue solicitada por jóvenes soldados e incluso compartida por figuras del rap estadounidense, pero esa fama tiene menos peso en la trinchera actual.
El trabajo cotidiano del francotirador también ha cambiado: antes recorrían hasta 10 kilómetros con equipos voluminosos —desde rifles de gran calibre hasta generadores y drones de vigilancia propios— y podían permanecer días ocultos tras las líneas enemigas. Hoy, esa permanencia resulta más peligrosa debido a la vigilancia aérea constante, describe Kovalskiy para The Wall Street Journal.
En contraste, el operador de drones actúa desde un refugio fortificado y puede lanzar misiones inmediatas sin exponerse directamente. Las cámaras térmicas y otras capacidades de detección han reducido las posibilidades de ocultamiento para los tiradores tradicionales.
Persistencia y adaptación de los francotiradores
Aunque varias brigadas ucranianas han recortado el uso de francotiradores clásicos, algunos oficiales mantienen que siguen siendo valiosos. Coyote, comandante de una unidad de 28 tiradores, afirma que la presencia en el terreno y la capacidad para eliminar enemigos aislados o infiltrados es todavía indispensable. Además, subraya que los drones pierden eficacia con baja visibilidad, mientras que un francotirador puede operar en condiciones climáticas adversas.
Los francotiradores también han asumido tareas defensivas frente a aeronaves no tripuladas y participan en ensayos para derribar drones kamikaze de largo alcance, como los Shahed.
En Estados Unidos y Reino Unido, los ejércitos han decidido mantener y modernizar sus programas de formación de tiradores selectos. El teniente coronel Vonnie L. Wright, portavoz del Pentágono, afirmó: “El francotirador humano es un recurso fundamental, imposible de interferir, sin firma detectable en el campo de batalla moderno”.
El llamado “Ivanhoe”, ahora convertido en piloto de drones, explicó que en 2022 la observación de objetivos le demandaba entre tres y cinco minutos para solicitar fuego de artillería; hoy, “el operador de dron ve el objetivo y el ataque sucede casi de inmediato”.
Más allá de la eficiencia, Kovalskiy reconoce que abandonar su antiguo rol le resultó menos traumático de lo esperado. Formado como tirador deportivo, prefiere no tener que apuntar a una persona: “Hay un aspecto de mi antiguo trabajo que no extraño: matar”, confesó.

