El gobierno del Reino Unido aplazó la aplicación de parte de las nuevas sanciones sobre el petróleo ruso con el argumento de proteger a la población británica frente a la presión sobre el costo de la vida derivada del cierre efectivo del estrecho de Ormuz en el contexto del conflicto con Irán.
Una licencia comercial vigente desde el miércoles autoriza la importación de petróleo ruso que haya sido refinado en terceros países —por ejemplo India o Turquía— en productos como combustible para aviones y diésel. En octubre, el Reino Unido había anunciado la prohibición de esas importaciones.
La escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán y la respuesta de Irán al tomar control del estrecho, por donde circula alrededor de una quinta parte del petróleo comercializado mundialmente, han elevado los precios de los combustibles y generado inquietud por una posible escasez de queroseno para aviación.
La líder del opositor Partido Conservador, Kemi Badenoch, criticó la medida y afirmó que el gobierno está “optando por comprar petróleo ruso sucio”.
El primer ministro Keir Starmer respondió que el Ejecutivo está aplicando de forma gradual el paquete de sanciones anunciado en octubre y que ha concedido una licencia “específica a corto plazo” para los productos refinados con el fin de proteger a los consumidores en un mercado volátil.
“Estas son nuevas sanciones que se están implementando gradualmente. No se trata de levantar las sanciones existentes de ninguna manera”, explicó Starmer en la Cámara de los Comunes.
Las licencias no incluyen una fecha de caducidad concreta, aunque el gobierno indicó que serán objeto de revisiones periódicas.
El Reino Unido se ha mantenido como uno de los aliados más firmes de Ucrania desde la invasión rusa a gran escala en 2022, y el gobierno sostiene que sus sanciones contra Rusia siguen entre las más estrictas a nivel internacional.
No obstante, la parlamentaria Emily Thornberry, presidenta de la Comisión de Asuntos Exteriores, advirtió que los ucranianos “se sentirán muy decepcionados” con la medida y subrayó que los aliados deberían seguir ejerciendo presión sobre la industria petrolera rusa, pues contribuye a paralizar su economía.
Un alto funcionario ucraniano señaló que el gobierno de Kiev está “aclarando los detalles” con las autoridades del Reino Unido en relación con la decisión.
“Actualmente hay una comunicación muy activa entre nuestros diplomáticos, la oficina del presidente Volodymyr Zelenskyy y la parte británica”, declaró el funcionario bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a comentar públicamente.
Estados Unidos también ha flexibilizado algunas medidas contra Moscú. A comienzos de la semana, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, prorrogó por 30 días una exención que permite la compra de cargamentos de petróleo ruso ya en tránsito marítimo.
El martes, los ministros de Finanzas de Estados Unidos, el Reino Unido y otros países del Grupo de los Siete emitieron una declaración conjunta en la que reafirmaron “nuestro compromiso inquebrantable de seguir imponiendo costos severos a Rusia en respuesta a su continua agresión contra Ucrania”.
John Lough, investigador asociado del programa sobre Rusia en Chatham House, opinó que, aunque es probable que estas excepciones sean temporales, tienen un efecto simbólico al dar la impresión de un debilitamiento del régimen de sanciones.
“Desde la perspectiva de Moscú se podría interpretar como una buena noticia, porque muestra que cuando llega el momento decisivo los países occidentales no están tan comprometidos con el régimen de sanciones”, afirmó Lough.
(AP)

