Marcelo Porcel, hijo del fundador de la antigua tarjeta de crédito Argencard, está siendo investigado por presunto abuso sexual y corrupción de menores contra al menos diez chicos de 13 y 14 años, que eran compañeros de colegio de su hijo.
La denuncia fue iniciada por las familias de seis de los menores y, semanas después, se sumaron otras cuatro familias. Los adolescentes y el hijo de Porcel asistían al Colegio Palermo Chico. La causa se abrió hace un año y medio y la investigación continúa en curso.
A pesar de las denuncias y de las pruebas incorporadas al expediente, Porcel no está detenido: la semana pasada recibió autorización judicial para viajar al exterior.
Por qué no detienen a Marcelo Porcel
Una medida cautelar le prohíbe a Porcel cualquier tipo de contacto, directo o indirecto, con las presuntas víctimas y sus familias. También tiene prohibido acercarse al colegio y al club GEBA, donde los chicos involucrados practican fútbol.
No obstante, Porcel sigue con su vida con relativa normalidad. El 17 de diciembre obtuvo permiso judicial, con conformidad del Ministerio Público Fiscal, para viajar a Punta del Este, donde comunicó que permanecerá hasta el 5 de enero de 2026.
Las familias de las presuntas víctimas piden que sea citado a indagatoria y que se ordene su prisión preventiva; esas solicitudes también fueron formuladas por la Defensora de Menores y por el fiscal en varias oportunidades, sin que hasta el momento se haya dispuesto la detención preventiva.
Como argumento para no tomar medidas más drásticas, las fuentes judiciales señalaron que es conveniente esperar a que todos los denunciantes presten declaración frente a Cámara Gesell, para evitar múltiples citaciones.
Acciones que se le atribuyen a Porcel
En las últimas horas trascendieron partes de la investigación. Según las declaraciones de los chicos, el empresario —vinculado además a Balanza y Oh! Buenos Aires— habría actuado en distintos lugares, entre ellos la torre Le Parc (Godoy Cruz y Cerviño), otro departamento cercano y su oficina en el centro porteño, a metros del Obelisco.
Los testimonios describen a Porcel como una persona muy participativa en las actividades del colegio y de las instituciones deportivas, que además organizaba encuentros en su casa y se ofrecía a trasladar a los chicos, lo que inicialmente fue bien recibida por las familias y otros adultos. Con el tiempo, sin embargo, algunos comenzaron a desconfiar de esa actitud.
Según los relatos, las reuniones solían terminar en su domicilio y él insistía para que los chicos se quedaran a dormir. Conforme ganó su confianza, habría recurrido a métodos de persuasión: primero facilitando alcohol en los encuentros y luego proponiendo “desafíos”, ofreciendo dinero para que consumieran bebidas o para que caminaran en ropa interior por la oficina. También se menciona que ofreció figuritas del Mundial 2022.
Qué se encontró en los allanamientos
En los allanamientos realizados se secuestró material considerado relevante para la causa. El expediente incluye transcripciones de chats grupales en los que, según la investigación, el empresario organizaba encuentros y reforzaba el pedido de mantener todo en secreto. Fuentes del expediente señalan que el dinero y el alcohol habrían funcionado como mecanismos de control.
Se requisaron celulares y otros dispositivos electrónicos cuyos peritajes, según consta en la causa, arrojaron pruebas comprometedoras: fotografías de amigos de sus hijos —algunas en situación de desnudez— y mensajes que los investigadores consideran pertinentes para la acusación.


