Más de 3.000 personas han muerto en Irán durante protestas antigubernamentales que se prolongan desde hace 19 días, según cifras de organizaciones como IHRNGO. Ante esa situación, el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, afirmó este jueves en el Consejo de Seguridad que “todas las opciones están sobre la mesa” para, en sus palabras, “detener la masacre”.
Waltz sostuvo que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es “un hombre de acción” y señaló que ha dejado claro que todas las opciones están abiertas para detener la violencia; añadió que los dirigentes del régimen iraní deberían entender ese mensaje, durante una sesión del Consejo convocada por Estados Unidos.
El diplomático afirmó además que, pese a que el gobierno iraní dice estar dispuesto a dialogar, sus acciones muestran lo contrario. Criticó al régimen por gobernar, según él, mediante la represión, la violencia y la intimidación, y por haber contribuido a la desestabilización de Oriente Medio durante décadas.
Waltz instó a la comunidad internacional a apoyar al pueblo iraní y a acabar con lo que describió como abandono y opresión ejercidos por el régimen. Subrayó la responsabilidad colectiva de respaldar a la población afectada.
Durante su intervención, el embajador reiteró que Trump respalda “al valiente pueblo de Irán” y aseguró que el régimen rendirá cuentas por la situación económica y la supuesta represión de las libertades.
Waltz insistió en que, a su juicio, el régimen iraní constituye una amenaza para la paz y la seguridad internacional, acusándolo de pedir la muerte de Estados Unidos y la aniquilación de Israel, mientras muchos ciudadanos iraníes tienen dificultades para acceder a alimentos, agua potable y medicinas.
En su conclusión ante el Consejo, Waltz describió a Irán como el principal patrocinador estatal del terrorismo y como un violador sistemático de los derechos humanos.
Por su parte, el representante permanente adjunto de Irán ante la ONU, Gholamhossein Darzi, advirtió que su país responderá con una acción “decisiva” y conforme al derecho internacional ante cualquier agresión, tras las amenazas de intervención militar expresadas por el presidente estadounidense.
Darzi afirmó que Irán no busca una escalada ni una confrontación, pero que cualquier acto de agresión directo o indirecto será respondido de manera decisiva, proporcional y conforme al artículo 51 de la Carta de la ONU, que reconoce el derecho a la legítima defensa.
En el Consejo, Darzi rechazó las acusaciones contra el régimen iraní y atribuyó al Estado Islámico la responsabilidad de la muerte de manifestantes. Afirmó que las protestas comenzaron de forma pacífica y que luego fueron “secuestradas” por grupos armados organizados. También acusó a Estados Unidos de promover disturbios violentos en Irán y de colaborar, según su versión, con un intento de Israel de implicar a EE. UU. en un nuevo conflicto contra Irán.
Otras delegaciones, incluida la de Francia, destacaron que solo el pueblo iraní debe decidir su futuro, pero subrayaron la existencia de una responsabilidad colectiva para denunciar la violencia y la represión observadas durante las manifestaciones.
Las protestas en Irán, motivadas en gran parte por el deterioro económico, han causado un número de víctimas aún incierto; la organización IHRNGO estima 3.428 muertos y miles de heridos.
En este contexto, Trump no ha descartado el uso de la fuerza militar en Irán si el régimen sigue reprimiendo las manifestaciones y matando a manifestantes desarmados. Esta semana el mandatario indicó que “la ayuda estaba en camino” respecto de las movilizaciones, según fuentes oficiales. La ONU, por su parte, se ha mostrado contraria a una intervención militar en el país.
(Con información de EFE)


