28 de enero de 2026
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Incendios en Chubut: 40 mil hectáreas consumidas tras tenue llovizna

El norte de la provincia de Chubut continúa afectado por dos incendios que se unieron y que, en conjunto, consumieron alrededor de 40.000 hectáreas de bosques nativos, plantaciones y vegetación baja.

Un leve descenso de la temperatura y una llovizna ligera, registradas entre la tarde del martes y la mañana del miércoles, ralentizaron parcialmente el avance del fuego, que sigue activo con múltiples frentes mientras los equipos de combate trabajan para contenerlo.

Los residentes locales se muestran escépticos sobre la mejoría meteorológica y estiman que sólo precipitaciones más persistentes, previstas para abril, podrían detener definitivamente el fuego.

El siniestro constituye un importante daño ambiental que afecta áreas de la provincia y sectores dentro del Parque Nacional Los Alerces.

Uno de los focos se inició el 9 de diciembre y atravesó jurisdicción federal hasta ingresar a territorio chubutense, donde ganó intensidad al unirse con otro incendio originado en Puerto Patriada.

Mientras el fuego consume vegetación nativa y plantaciones, la Justicia Federal abrió una investigación para evaluar si la coordinación del operativo de combate fue adecuada y si existieron posibles omisiones en la respuesta.

La pesquisa judicial se centra en el incendio que comenzó el 9 de diciembre cerca del lago Menéndez, en el Parque Nacional Los Alerces, y que luego avanzó hacia zonas provinciales hasta confluir con el foco iniciado en jurisdicción de Chubut.

El fiscal federal Santiago Roldán encabeza la investigación, cuyo objetivo es determinar la actuación y la posible responsabilidad penal de funcionarios y autoridades involucradas en el manejo del siniestro aún activo.

Según las primeras averiguaciones, el fuego se originó por una descarga eléctrica y en un primer momento fue controlado; sin embargo, pisos térmicos altos y ráfagas de viento lo reactivaron y ampliaron su alcance en una segunda etapa.

Como parte del trámite, la fiscalía descentralizada solicitó informes a la Administración de Parques Nacionales y al Sistema Nacional de Manejo del Fuego para evaluar las acciones desplegadas.

Fuentes judiciales señalaban a Infobae que no hay dudas sobre el origen de las llamas, pero sí sobre la idoneidad del operativo implementado para combatirlas y la eventual existencia de negligencias.

La ligera baja de temperatura y la llovizna registrada mejoraron las condiciones de trabajo de los combatientes, aunque el incendio permanece activo y sin control total en varios sectores.

En total, las llamas afectaron unas 40.000 hectáreas al sumar los incendios iniciados en el Parque Nacional y en Puerto Patriada. La tragedia incluyó la pérdida de cientos de animales, galpones y viviendas; pobladores de localidades afectadas describen la situación como una destrucción amplia del entorno.

En los distintos frentes intervienen más de 500 combatientes apoyados por alrededor de una decena de medios aéreos, que operan cuando las condiciones meteorológicas lo permiten.

La Administración de Parques Nacionales (APN) informó que trabaja en coordinación en el terreno con la Agencia Federal de Emergencias (AFE) y la provincia de Chubut.

El descenso de las temperaturas este miércoles, con máximas próximas a 15 °C, desaceleró el avance del fuego, aunque el pronóstico de vientos para los días siguientes mantiene la alerta en la región.

El organismo nacional indicó que se esperan lluvias aisladas hasta el mediodía con montos estimados menores a 1 mm en las zonas este del incendio, mientras que hacia el oeste podrían registrarse acumulados más significativos, entre 1 y 2 mm en 24 horas.

Además de las operaciones diurnas, los equipos que combaten el fuego realizan guardias nocturnas para prevenir rebrotes y enfriar puntos calientes.

El presidente de la Federación Chubutense de Bomberos, Rubén Oliva, informó que desde la madrugada se registra una lluvia continua pero de poca intensidad y que se está cuantificando la precipitación; el Servicio Meteorológico Nacional prevé la posible repetición de estas lluvias en los próximos días, lo que alimenta expectativas de alivio.

Oliva advirtió que precipitaciones débiles no bastan para apagar incendios de gran magnitud, pero sí contribuyen a cortar el avance, trabajar sobre puntos calientes y reducir la propagación. También señaló el desgaste del personal: tras cerca de 20 días de trabajo con guardias y rotaciones, existe agotamiento físico y moral entre los brigadistas.

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