La institución informó que las intervenciones se concentraron en mejoras estructurales para garantizar la seguridad, la funcionalidad y la durabilidad del edificio. Las labores incluyeron la recomposición de la instalación eléctrica, el recambio del piso vinílico, trabajos puntuales sobre el techo del espacio y un especial énfasis en la puesta en valor de los bloques sanitarios.
La recomposición de la instalación eléctrica abarcó la revisión y actualización de los componentes necesarios para un correcto funcionamiento: detección y sustitución de cableado deteriorado, verificación de conexiones y protección mediante disyuntores y tomas adecuadas. Estas acciones buscan reducir riesgos de cortocircuitos e incendios, mejorar la eficiencia energética y asegurar el cumplimiento de normas vigentes, lo que repercute en mayor seguridad para quienes usan las instalaciones.
El cambio del piso vinílico implicó retirar el revestimiento antiguo y colocar uno nuevo, seleccionando materiales que ofrecen mayor resistencia al tránsito, facilidad de limpieza y mejor higiene. Un piso vinílico moderno aporta aislación térmica y acústica relativa, es cómodo para el tránsito diario y facilita el mantenimiento, especialmente en espacios con afluencia constante de personas.
En cuanto al techo, se realizaron trabajos específicos orientados a resolver filtraciones, reforzar la impermeabilización y reparar o sustituir elementos dañados de la cubierta. Estas intervenciones son fundamentales para evitar la entrada de agua, prevenir el deterioro de la estructura y mantener condiciones ambientales adecuadas en el interior. Un techo en buen estado también contribuye al ahorro energético al mejorar el aislamiento.
Los bloques sanitarios recibieron atención particular, lo que puede incluir la renovación de artefactos, reparación de cañerías, mejora del sistema de desagüe y la adecuación de revestimientos y accesorios para garantizar higiene y confort. La intervención en estos espacios mejora la salubridad, facilita la limpieza y responde a necesidades de accesibilidad y uso diario.
En conjunto, estas obras apuntan a prolongar la vida útil del inmueble, optimizar su uso y brindar mejores condiciones a usuarios y trabajadores. La intervención estructural y funcional reduce la demanda de mantenimiento a corto plazo y mejora la seguridad general del lugar. Para sostener los resultados alcanzados, es recomendable establecer un plan de mantenimiento preventivo que incluya inspecciones periódicas de la instalación eléctrica, revisiones de impermeabilización en techos, control del estado de los pisos y verificación del correcto funcionamiento de los sanitarios. Con estas medidas, la institución refuerza su compromiso por ofrecer instalaciones adecuadas y seguras.


