Miles de personas en comunidades de Alaska, Pensilvania y Alabama recibieron la recomendación de permanecer en interiores después de que los sistemas de monitoreo de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) detectaran niveles de partículas PM2.5 clasificados como no saludables. Las advertencias se dirigen principalmente a quienes tienen afecciones respiratorias o cardíacas, adultos mayores y niños, e implican limitar las actividades al aire libre.
La situación fue confirmada en AirNow, la plataforma de la EPA, y por el Departamento de Protección Ambiental de Pensilvania (DEP), que identificaron áreas con riesgo de exposición elevada a partículas finas. Entre las localidades mencionadas figuran Fairbanks (Alaska), la región de Liberty‐Clairton y el valle de Susquehanna (Pensilvania), así como sectores de Alabama próximos a la interestatal 65. Las autoridades instaron a reducir la exposición y tomar medidas preventivas para evitar complicaciones de salud.
Estos episodios se enmarcan en un monitoreo continuo que permite detectar tempranamente riesgos para la salud. El Índice de Calidad del Aire (AQI) que emplea la EPA clasifica los niveles de contaminación y facilita la comunicación de recomendaciones y la coordinación entre autoridades estatales y locales.
¿Por qué se emitieron alertas de calidad del aire en Alaska, Pensilvania y Alabama?
El martes 10 de febrero, los sistemas de la EPA y el NWS registraron concentraciones de PM2.5 por encima de los umbrales considerados seguros en varias zonas. Según los reportes de AirNow.gov, Fairbanks (Alaska); Liberty‐Clairton y el valle de Susquehanna (Pensilvania); y áreas de Alabama como Decatur y Cullman presentaron valores del AQI en las categorías naranja (“no saludable para grupos sensibles”) y roja (“no saludable”).
La categoría naranja indica riesgo para personas con enfermedades pulmonares o cardíacas, adultos mayores y niños; la roja extiende la precaución a toda la población. Estas clasificaciones se basan en mediciones horarias y diarias de contaminantes, principalmente partículas en suspensión de 2,5 micrómetros o menos.
¿Qué son las partículas PM2.5 y cómo afectan la salud?
Las partículas PM2.5 son contaminantes con diámetro menor a 2,5 micrómetros que pueden penetrar profundamente en los pulmones y llegar al torrente sanguíneo. La EPA advierte que la exposición a estas partículas puede causar síntomas respiratorios, empeorar enfermedades preexistentes y aumentar el riesgo de eventos cardiovasculares.
La EPA señala que la calidad del aire se considera “no saludable para grupos sensibles” cuando el AQI está entre 101 y 150, y “no saludable” cuando oscila entre 151 y 200. Las fuentes comunes de PM2.5 incluyen emisiones de vehículos, industrias, incendios y polvo de caminos sin pavimentar.
¿Cuáles son las zonas afectadas y qué medidas se recomiendan?
El DEP de Pensilvania declaró un “Code Orange Air Quality Action Day” para Liberty‐Clairton y los condados de Dauphin, Cumberland, Lebanon, Lancaster y York, señalando condiciones propicias para acumulación de partículas finas. El DEP recomendó a personas con asma o enfermedades cardíacas limitar el tiempo al aire libre y tener disponible su medicación de alivio rápido.
En Fairbanks, los datos de AirNow motivaron la sugerencia de reducir actividades físicas al aire libre, especialmente para niños, personas mayores y quienes tienen condiciones médicas preexistentes.
La alerta para áreas de Alabama como Decatur y Cullman apareció en el mapa interactivo de la EPA, que muestra los niveles de contaminación en tiempo real. La recomendación general es evitar esfuerzos físicos prolongados al aire libre y permanecer en espacios cerrados mientras persistan los niveles altos de PM2.5.
¿Cómo se mide la calidad del aire en Estados Unidos?
La EPA emplea el Índice de Calidad del Aire (AQI) para informar sobre el riesgo asociado a los principales contaminantes. El AQI divide la calidad del aire en seis categorías con recomendaciones específicas:
Bueno (verde, 0–50): Riesgo bajo para toda la población.Moderado (amarillo, 51–100): Riesgo para personas muy sensibles.No saludable para grupos sensibles (naranja, 101–150): Riesgo para niños, adultos mayores y personas con enfermedades cardíacas o pulmonares.No saludable (rojo, 151–200): Riesgo para toda la población, con efectos más severos en grupos vulnerables.Muy no saludable (púrpura, 201–300): Riesgo elevado de efectos graves.Peligroso (granate, 301 o superior): Emergencia sanitaria para toda la población.
Las lecturas del AQI se actualizan de forma continua y están disponibles en AirNow.gov, donde cualquier persona puede consultar los niveles actuales y el pronóstico para su localidad.
¿Qué dice la EPA sobre la exposición a PM2.5 y sus riesgos?
Según la EPA, la exposición a PM2.5 puede provocar inflamación de las vías respiratorias, agravar el asma, reducir la función pulmonar y aumentar la probabilidad de arritmias y ataques cardíacos en personas vulnerables. La agencia recomienda reducir la intensidad de las actividades al aire libre, mantener puertas y ventanas cerradas y prestar atención a síntomas como dificultad para respirar o dolor en el pecho.
El comunicado del DEP de Pensilvania aclara: “Las personas con asma deben portar su medicación de alivio rápido. Quienes padecen enfermedades cardíacas deben vigilar síntomas como palpitaciones o falta de aire y consultar a su médico si es necesario”.
¿Qué debe hacer la población ante una alerta de calidad del aire?
Las autoridades aconsejan a quienes viven en las zonas afectadas:
Permanecer en interiores, especialmente durante las horas de mayor contaminación.Limitar las actividades físicas al aire libre.Utilizar filtros de aire si están disponibles.Consultar AirNow.gov para verificar el estado de la calidad del aire y seguir las recomendaciones actualizadas de la EPA y los organismos estatales.
¿Qué impacto tienen estas alertas en la vida diaria?
Las advertencias de la EPA y el DEP alteran las rutinas de miles de personas, en especial donde la contaminación alcanza niveles peligrosos. Escuelas, centros de salud y organizaciones comunitarias coordinan medidas preventivas y adaptan actividades para proteger a los más vulnerables. El monitoreo continuo y la comunicación oportuna permiten ajustar las recomendaciones según la evolución de los niveles de PM2.5.
El seguimiento se mantiene activo por los canales oficiales, y las recomendaciones podrán modificarse si los valores de PM2.5 bajan o suben en las horas siguientes, conforme a los sistemas de alerta de la EPA y el NWS.

