Britney Spears habría vendido su catálogo musical a la compañía Primary Wave por una suma que, según fuentes de la industria, ronda los 200 millones de dólares. El monto exacto no aparece detallado en los documentos legales disponibles.
El acuerdo incluye sus éxitos más representativos —como “…Baby One More Time”, “Oops!… I Did It Again”, “Toxic”, “Gimme More”, “Womanizer”, “Stronger” y “Circus”— y otorga a Primary Wave la gestión y explotación comercial de esas obras en cine, televisión, publicidad y formatos digitales.
Para Spears, la operación supone una entrada de liquidez importante y la posibilidad de reorganizar su patrimonio tras años de conflictos legales y la polémica sobre su tutela. También se enmarca en una tendencia creciente del mercado musical: artistas consolidados venden sus catálogos para capitalizar el valor de sus derechos como activos a largo plazo.
Además del beneficio económico, la venta tiene un componente simbólico: representa una decisión sobre el control de su legado artístico. El repertorio sigue vigente en listas de reproducción, redes y sincronizaciones, por lo que permanece como una fuente continua de ingresos y confirma la relevancia de Spears en la historia del pop.

