18 de febrero de 2026
Buenos Aires, 23 C

Cocodrilo de 4 metros devora a mujer que recogía almejas en Indonesia

Una tragedia en Simeulue, en la provincia de Aceh (Indonesia), conmocionó a la comunidad cuando un cocodrilo de aproximadamente cuatro metros salió del río Luan Boya con el cuerpo de una mujer en sus fauces, mientras decenas de residentes y familiares presenciaban la escena.

La víctima, identificada como Jusmitawati, de 35 años y residente de la aldea Bulu Hadek, fue atacada el domingo 15 de febrero de 2026, alrededor de las 11:00 (hora local), cuando se encontraba en el río recolectando almejas, una actividad habitual en la zona por la abundancia de estos moluscos y su valor como sustento familiar, informó el jefe de la policía de Teluk Dalam, Ipda Zainur Fauzi, al medio local SerambiNews.

Según las investigaciones y testimonios, Jusmitawati fue acompañada por una amiga que permaneció en la orilla; en cuestión de segundos la mujer desapareció bajo el agua, aparentemente sorprendida por el cocodrilo, según fuentes policiales citadas por medios locales y extranjeros.

La amiga alertó de inmediato a los vecinos y al esposo de la víctima, que se desplazó hasta el lugar. Se organizó una búsqueda en la que participaron decenas de habitantes, agentes de policía y miembros del ejército local.

Imágenes grabadas tras el ataque muestran a una multitud recorriendo la ribera y observando el agua, con la tensión y la desesperación evidentes en los intentos por localizar a la mujer.

El ataque y el operativo de rescate

Según el relato de SerambiNews y de testigos, el cocodrilo apareció en varias ocasiones con el cuerpo de Jusmitawati atrapado entre sus mandíbulas. Vecinos intentaron hacer que el animal soltara el cuerpo usando palos, bambúes y cuerdas, sin éxito ante la fuerza y el tamaño del reptil.

La situación se volvió más tensa cuando el cocodrilo reapareció en otro tramo del río; la multitud siguió al animal desde la orilla y algunos hombres intentaron acercarse entre la vegetación. Tras maniobras arriesgadas, los residentes lograron finalmente liberar el cuerpo.

Lamentablemente, Jusmitawati ya había fallecido. Su familia recibió el cuerpo para proceder con el entierro conforme a las costumbres locales.

Numerosos vecinos participaron en la extracción del cocodrilo fuera del agua, una tarea difícil por las dimensiones y la fuerza del animal. Una vez en tierra, algunos residentes golpearon la cabeza del reptil antes de que las autoridades tomaran el control y coordinaran su manejo junto con la Agencia de Conservación de Recursos Naturales de Aceh (BKSDA).

Reacción de autoridades y alarma en la región

El jefe de la policía de Teluk Dalam, Ipda Zainur Fauzi, señaló que las fuerzas del orden permanecen en coordinación con la BKSDA para monitorear la presencia del cocodrilo y prevenir nuevos incidentes.

Zainur Fauzi instó a la población a evitar acercarse a ríos considerados peligrosos y a extremar precauciones al pescar, bañarse o recolectar mariscos. Además, pidió que cualquier avistamiento de animales salvajes sea reportado de inmediato para facilitar una respuesta rápida.

Por su parte, el jefe del subdistrito, Andrik Dasandra SSTP, solicitó a los líderes de las aldeas que informen a sus comunidades sobre el riesgo de ataques en ríos, desembocaduras y áreas cercanas. Subrayó que la convivencia con la fauna salvaje es un reto constante para quienes dependen de la economía del río y destacó la importancia de la cooperación entre policía, fuerzas armadas y el organismo de vida silvestre para reforzar la vigilancia y la prevención.

El entorno acuático de Simeulue ha registrado otros encuentros peligrosos con cocodrilos en aldeas cercanas, lo que refleja las dificultades de coexistencia entre la población y estos reptiles en zonas donde la economía local depende en gran medida de los recursos del río. La dependencia de la pesca y la recolección de mariscos expone a los habitantes a riesgos continuos.

Las autoridades locales reiteraron la necesidad de intensificar las campañas de concienciación sobre los peligros del entorno y de mantener una vigilancia constante para proteger tanto a las personas como a la fauna.

Vecinos y testigos indicaron que en los últimos años se han registrado varios incidentes similares en la región, lo que ha obligado a modificar hábitos y rutas de trabajo para reducir el riesgo.

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