El presidente Donald Trump instó el jueves a Irán a alcanzar un “acuerdo significativo” con Estados Unidos, mientras crece un amplio despliegue militar estadounidense en Oriente Medio.
Durante la inauguración de la “Junta de Paz”, su iniciativa para la estabilidad en Gaza, Trump señaló que con el paso de los años ha resultado difícil lograr un acuerdo con Irán y advirtió que es necesario un entendimiento o “pasarán cosas malas”.
Indicó además que Washington “podría tener que ir un paso más allá” si no se llega a un acuerdo y afirmó que probablemente se conocerán decisiones en los próximos diez días.
El portaaviones USS Gerald R. Ford, tras operar en el Caribe, se dirige al Mediterráneo para unirse al USS Abraham Lincoln y podría posicionarse frente a las costas de Israel en las próximas horas. Los grupos de ataque incluyen sistemas propios de defensa antimisiles, lo que aumenta su capacidad de resistir un eventual ataque balístico.
Un alto mando militar señaló que alcanzar un portaaviones con un misil balístico es difícil si la nave se desplaza a alta velocidad. Además, bombarderos estratégicos B-2 y otras aeronaves de largo alcance están en alerta máxima en bases de Estados Unidos y en la base conjunta de Diego García, en el océano Índico.
Trump aún no ha decidido el alcance exacto de una posible acción militar, que podría ir desde operaciones para debilitar el programa nuclear iraní o destruir su arsenal de misiles hasta esfuerzos por intentar derrocar al régimen de Teherán. Funcionarios citados analizan opciones que van desde ataques dirigidos contra líderes clave hasta campañas aéreas limitadas a instalaciones nucleares y de misiles.
La administración estadounidense permanece dividida sobre la viabilidad de una solución negociada. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reconoció que aún existen diferencias importantes, subrayó que la diplomacia es la primera opción del presidente y advirtió sobre consecuencias severas si Irán no abandona de inmediato el enriquecimiento de uranio.
Trump anunció que Estados Unidos aportará 10.000 millones de dólares a la recién creada “Junta de Paz”, concebida inicialmente para Gaza pero con objetivos más amplios.
En su intervención inaugural, ante unas dos docenas de líderes y altos funcionarios internacionales, el presidente informó sobre la contribución de 10.000 millones de dólares a la Junta de Paz.
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Los comentarios de Trump se dieron poco después de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, advirtiera a Irán: “Si los ayatolás cometen un error y nos atacan, recibirán una respuesta que ni siquiera pueden imaginar”. Las declaraciones se producen días después de una segunda ronda de conversaciones entre Estados Unidos e Irán, mediadas por Omán y celebradas en Ginebra, en las que Washington buscó impedir que Irán adquiriera una arma nuclear y Teherán pidió alivio de las sanciones.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca afirmó el miércoles que existen “muchas razones y argumentos para un ataque contra Irán”.
“Irán haría muy bien en llegar a un acuerdo con el presidente Trump”, añadió la portavoz.
Trump ha amenazado en varias ocasiones con acciones militares contra Irán, inicialmente por la represión mortal de manifestantes y, más recientemente, por su programa nuclear.
El director de la organización de energía atómica de Irán declaró que “ningún país puede privar a Irán del derecho” al enriquecimiento nuclear, en respuesta a las advertencias estadounidenses sobre posibles ataques.
Un intento previo de negociación terminó cuando Israel lanzó ataques sorpresivos contra Irán en junio pasado, lo que desencadenó una guerra de 12 días en la que Washington participó brevemente con bombardeos contra instalaciones nucleares iraníes.
La postura de Israel
El primer ministro Benjamín Netanyahu presiona para que Washington actúe antes de que Irán consolide una capacidad para amenazar con misiles a Israel. Las fuerzas armadas israelíes se han mantenido en máxima alerta y el gabinete de seguridad adelantó reuniones para coordinar posibles acciones conjuntas. Autoridades de defensa en Israel indican que existen planes para una campaña rápida e intensa destinada a forzar concesiones de Teherán en la negociación.
En la región, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos han denegado el uso de su espacio aéreo para operaciones ofensivas estadounidenses, lo que ha llevado a concentrar la mayor parte de los aviones de combate en bases en Jordania y Arabia Saudita. La Armada de Estados Unidos tiene actualmente 13 buques en la zona para apoyar cualquier eventualidad.
Altos mandos estadounidenses han advertido a Trump que una operación destinada a cambiar el régimen en Irán no garantiza el éxito y que cada escalada podría provocar represalias sustanciales, como ataques con misiles contra Israel o intentos de cerrar el estratégico Estrecho de Ormuz.
Vali Nasr, de la Universidad Johns Hopkins, advirtió que la diplomacia puede dar a Estados Unidos más tiempo para preparar sus fuerzas, pero también ofrece a Irán más tiempo para planificar represalias. El general retirado David Deptula señaló que el aumento notable de fuerzas desplegadas sería un indicador de que Estados Unidos no está jugando con la opción militar y podría motivar a Irán a negociar.
Funcionarios reconocen que Irán podría aceptar suspender su programa nuclear solo de forma temporal, aprovechando la negociación para ganar tiempo y reforzar sus defensas mientras espera eventuales cambios políticos en Estados Unidos.
Aunque el despliegue actual es importante, Estados Unidos ha movilizado una fracción de la fuerza aérea empleada en la Guerra del Golfo de 1991 o en la invasión de Irak de 2003, cuando se desplegaron seis portaaviones y hasta 1.300 aeronaves de combate. Ahora la fuerza es menor, sin respaldo terrestre aliado amplio y con una coalición internacional limitada, con Israel como posible único socio estratégico.
(Con información de AFP)

