15 de enero de 2026
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Murallas de Babilonia superaban los 20 metros

Un estudio reciente dirigido por el arqueólogo John MacGinnis ha reabierto el debate sobre la altura real de las murallas de la antigua Babilonia. Según su investigación, estas defensas podrían haber alcanzado entre 20 y 23 metros, cifras superiores a las estimaciones habituales.

La conclusión se apoya en un análisis combinado de restos arqueológicos, textos antiguos y representaciones iconográficas, que ofrecen una nueva lectura de la arquitectura monumental mesopotámica.

Determinar las alturas originales resulta complejo porque muchas de las estructuras se levantaron en adobe, un material que se degrada con el tiempo y complica la conservación y el estudio.

Aun así, la superposición de fuentes textuales con el estudio de restos estructurales permite reevaluar la magnitud de las fortificaciones de Babilonia, una de las ciudades más destacadas de la antigüedad.

Evidencias arqueológicas e históricas

El trabajo de MacGinnis adopta un enfoque integral que reúne inscripciones del periodo acadio, referencias de gobernantes como Naram-Sin y análisis de relieves palaciegos. Algunos textos acadios mencionan tramos defensivos de 22 metros, equivalentes a 44 codos mesopotámicos, y el autor subraya que no existen limitaciones constructivas conocidas que impidieran erigir muros de esa altura.

La investigación compara además datos de otras ciudades relevantes. En Nínive, registros del reinado de Sennacherib indican murallas de entre 24 y 32 metros según el espesor de los ladrillos usados. Aunque los restos actuales no conservan esas alturas completas, se han documentado tramos de casi 15 metros, lo que refuerza la credibilidad de las estimaciones antiguas.

El estudio aprovecha las proporciones observables entre puertas y muros en relieves y restos arquitectónicos para estimar alturas. Por ejemplo, la puerta dedicada a Nergal en Nínive sirve como referencia para calcular una muralla de alrededor de 20,5 metros, con torres que podrían alcanzar los 23 metros, lo que reafirma la idea de edificaciones de gran monumentalidad.

Las murallas de Babilonia

El análisis más detallado se centra en el sistema defensivo de Babilonia, compuesto por dos murallas principales —Imgur-Enlil y Nemetti-Enlil— y un amplio terraplén exterior de ladrillo cocido. Las fuentes mesopotámicas registran renovaciones y reforzamientos realizados por soberanos como Nabopolasar, Nabucodonosor II y Nabonido.

Según los cálculos de MacGinnis, la muralla principal Imgur-Enlil podría haber tenido al menos 15 metros en su sección basal, con almenas de unos 2 metros y torres que sobresalían entre 3 y 6 metros adicionales, lo que resulta en una altura total estimada de 20 a 23 metros. El muro exterior podría haber alcanzado unos 13 metros.

Estas estimaciones coinciden en términos generales con referencias de historiadores clásicos como Ctesias, Diodoro y Estrabón, quienes mencionaron murallas de hasta 25 metros y con anchuras capaces de admitir la circulación simultánea de varios carros.

Si bien algunas fuentes antiguas exageraron las dimensiones —por ejemplo, Heródoto llegó a hablar de muros de 100 metros—, las cifras entre 20 y 25 metros son coherentes con las propiedades físicas del adobe y con las técnicas constructivas documentadas en la región.

El estudio muestra que la compresión en la base del adobe, el uso de contrafuertes y la incorporación ocasional de revestimientos en piedra permitían levantar muros altos y estables sin riesgo inaceptable de colapso.

La resistencia del adobe y su huella en la historia

MacGinnis no se limita a estimar dimensiones; también analiza los desafíos técnicos de construir con adobe. A partir de experimentos y de estudios sobre la resistencia mecánica de los materiales, concluye que en contextos urbanos monumentales las murallas mesopotámicas podían alcanzar hasta 23 metros.

En tramos especialmente estratégicos o monumentales, con una mayor anchura de base y técnicas de estabilización más complejas, incluso era posible superar los 25 metros.

Este replanteamiento de la escala de las murallas de Babilonia y otras ciudades mesopotámicas modifica la imagen del urbanismo oriental antiguo y confirma la capacidad técnica de sus constructores. El trabajo de MacGinnis ofrece respaldo científico a datos de fuentes clásicas y mesopotámicas, apoyando la hipótesis de fortificaciones por encima de los 20 metros.

Además de su función militar, estas murallas representaban poder y sofisticación cultural, constituyendo hitos distintivos del paisaje del antiguo Próximo Oriente. Su monumentalidad sigue siendo relevante para la arqueología moderna y subraya la importancia de Babilonia como centro estratégico, religioso y económico.

El avance también pone de manifiesto la utilidad de combinar múltiples fuentes: relatos antiguos que parecían exagerados encuentran ahora sustentación en la evidencia arqueológica y científica contemporánea. Así, Babilonia recupera un perfil más monumental y reafirma su lugar entre las ciudades más imponentes de la antigüedad.

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