En las últimas horas se informó un avance en la recuperación de Bastián Jérez, el niño de 8 años que sufrió lesiones graves tras un choque entre una camioneta Volkswagen Amarok y el UTV en el que viajaba con su padre en Pinamar. Su madre, Macarena Collantes, confirmó que el menor despertó del coma luego de ser operado el lunes.
En una publicación en Instagram, la madre expresó su alivio y alegría: “Gracias a Dios. Hijo, jamás dudé de tu grandeza y de tu fortaleza. Me hiciste la mamá más feliz del mundo”. Agregó que Bastián los reconoció y les mostró sonrisas y gestos de enojo.
Los médicos del Hospital Materno Infantil Don Victorio Tetamanti de Mar del Plata informaron que el paciente había estado estable, aunque desde el 15 de enero permanecía con asistencia respiratoria mecánica en la Unidad de Terapia Intensiva. La familia destacó el progreso y pidió continuar las oraciones por su recuperación.
La mejoría se produjo tres semanas después del accidente y al día siguiente de la séptima intervención quirúrgica que recibió desde el 12 de enero. Según el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, en la operación del lunes al mediodía se reemplazó la válvula de derivación externa por una derivación ventrículo-pleural.
Las autoridades aclararon que la intervención buscó mejorar el manejo del drenaje del líquido cefalorraquídeo y regular la presión intracraneal, ya que la nueva válvula conduce el líquido desde el cerebro hacia la cavidad pleural en un solo sentido.
En el parte médico posterior se consignó que la operación fue satisfactoria. También recordaron que, desde hacía diez días, el niño se encontraba clínicamente y hemodinámicamente estable, aunque continuaría internado en terapia intensiva.
Familiares y referentes de la sociedad civil siguieron de cerca la evolución en el hospital. Vivian Perrone, de la fundación Madres del Dolor, acompañó a la madre y señaló que se observaban pasos progresivos en la recuperación.
El choque ocurrió el 12 de enero a las 19:50 en una zona de acceso restringido que solo permite vehículos 4×4. En el UTV viajaban cinco personas, tres de ellas menores, y Bastián fue el más gravemente afectado.
Según la reconstrucción oficial, Noemí Quirós conducía el UTV y, en el momento del impacto, el niño iba en brazos de su padre, Maximiliano Jeréz, sin cinturón de seguridad. La camioneta Amarok era conducida por Manuel Molinari, que iba acompañado por su pareja, Brisa Soledad Martín.
Tras el choque, Bastián fue internado en Pinamar en estado crítico y, una vez estabilizado tres días después, fue trasladado en helicóptero sanitario al hospital de Mar del Plata por la gravedad de sus lesiones.
El mismo día del accidente se tomaron muestras de sangre a los conductores y al padre del niño para estudios toxicológicos. Los resultados, informados una semana después, dieron positivo por alcoholemia en Manuel Molinari y Noemí Quirós, por lo que el Ministerio de Transporte bonaerense inhabilitó a ambos para conducir.
La prueba realizada al padre de Bastián arrojó resultado negativo en alcohol y estupefacientes, aunque sigue imputado junto con los otros dos adultos en la causa que investiga el fiscal Sergio García por “lesiones culposas”.
La investigación avanza hacia la pericia accidentológica, que tendrá un papel decisivo en las indagatorias. En paralelo, el abogado de Manuel Molinari, Sebastián Riglos, pidió a la fiscalía un estudio de ADN urgente sobre las muestras de sangre, argumentando posibles irregularidades en los envases utilizados para conservar las pruebas.


