El Albertina de Viena presenta, después de casi 90 años, la exposición “Honoré Daumier. Espejo de la sociedad”, una de las muestras más relevantes dedicadas al artista francés en décadas. La exposición, que se celebra del 6 de febrero al 25 de mayo de 2026, reúne más de 200 obras de Daumier y subraya la actualidad de su crítica social y política.
La muestra supone el regreso de Daumier a Viena desde 1936 y pone de relieve la diversidad de su obra mediante préstamos internacionales, entre ellos cerca de 80 piezas de la colección Hellwig, hoy en el Städel Museum de Fráncfort. Completan la selección dibujos, esculturas y pinturas procedentes de museos y colecciones privadas.
Daumier (1808-1879) es conocido principalmente por su sátira política y social, pero también destacó en pintura, escultura, grabado en madera e ilustración. Según la Enciclopedia Británica, realizó miles de litografías, cerca de 1.000 grabados en madera, alrededor de 500 óleos y numerosas ilustraciones para autores como Balzac; además produjo esculturas en terracota que luego se fundieron en bronce.
La exposición aborda los primeros trabajos de Daumier en prensa satírica, en revistas como “La Silhouette” y “La Caricature”. Su litografía “Gargantúa” (1832), que satirizaba al rey Luis Felipe I, le valió procesos judiciales y prisión, según Il Giornale dell’Arte. A pesar de ello, mantuvo su actividad en la prensa y en la pintura, orientando su obra hacia un realismo social comprometido con las clases populares.
Considerado un preciso observador de su tiempo, Daumier creó una galería de tipos sociales reconocibles. Ralph Gleis, director del Albertina, señala que el artista “fue no solo uno de los más populares del siglo XIX, sino también un atento observador de su época”, y añade que su obra “conserva una vigencia que invita a la reflexión política actual”, según Il Giornale dell’Arte. Su uso de la sátira —dirigida a abogados, políticos, comerciantes y clases medias— constituyó una “gramática visual” de crítica que trasciende el siglo XIX.
Nacido en Marsella en 1808 en una familia de artesanos y artistas, recibió formación junto a Alexandre Lenoir. Desde joven trabajó en París como mensajero judicial y librero, experiencias que influyeron en sus temas y en su visión social. Las dificultades familiares, incluida la hospitalización psiquiátrica de su padre, le obligaron a incorporarse temprano al trabajo.
Al no lograr independencia económica como pintor o escultor, desde los 15 años se volcó en el grabado y la litografía. Entre 1830 y 1847 se consolidó como litógrafo y caricaturista; a partir de 1848 su pintura incorporó técnicas próximas al impresionismo, reconocimiento que en buena medida llegó tras su muerte.
Críticos y escritores contemporáneos reconocieron la relevancia de su obra: Charles Baudelaire escribió el principal artículo sobre su pintura en vida y expresó su admiración, mientras que Balzac elogió su “ojo de Miguel Ángel”, según Britannica. Gleis subraya que la muestra quiere mostrar cómo “las observaciones de Daumier sobre la sociedad conservan actualidad”, en palabras del director del Albertina a Il Giornale dell’Arte.
La selección incluye autorretratos, las series litográficas “Gargantúa”, “El vientre legislativo” y “Pasado, presente y futuro”, además de esculturas en bronce de personajes de su tiempo. También se exhiben fragmentos de la serie Don Quijote y planchas relacionadas con “La Comedia humana” de Balzac, que evidencian los distintos lenguajes visuales y literarios que cultivó.
El objetivo de la exposición es acercar al público la mirada crítica de Daumier sobre los mecanismos de comunicación política y social, una perspectiva que sigue siendo provocadora y pertinente siglos después.

