En su último informe, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) advierte que la logística internacional enfrenta un periodo de elevada incertidumbre, con señales claras de desaceleración del comercio global y una reconfiguración de las cadenas de suministro mucho más lenta de lo previsto en años recientes.
El organismo estima que el volumen del comercio marítimo —el eje del sistema logístico mundial— crecerá apenas 0,5% en 2025, mientras que el tráfico contenerizado aumentará alrededor de 1,4%.
Este desempeño figura entre los más débiles desde la pandemia, en un contexto marcado por nuevas barreras arancelarias y una caída sostenida de los pedidos de exportación en las principales economías.
La debilidad de China y Europa, que concentran casi el 40% del comercio internacional, explica gran parte del enfriamiento: en el primer semestre de 2025 las importaciones chinas se situaron entre 1% y 7% por debajo del promedio de 2021, y la eurozona quedó 4% a 5% por debajo de ese mismo referente. Además, una mayor sensibilidad a los ciclos financieros limita la capacidad de expansión logística incluso en mercados con demanda estable.
Un freno en la reconfiguración global
En ese escenario, la reorientación de cadenas globales —friendshoring, nearshoring y relocalizaciones industriales— está prácticamente estancada. UNCTAD señala que esas tendencias “se han frenado, o incluso revertido” a fines de 2024 y comienzos de 2025, porque la volatilidad dificulta la planificación de movimientos a largo plazo. La incertidumbre geopolítica también desalienta decisiones estratégicas que requieren inversiones en infraestructura logística y productiva.
El informe también identifica riesgos crecientes en las cadenas de suministro de commodities, especialmente alimentos y energía. Desde 2010, las grandes empresas del comercio de granos, aceites y metales han evolucionado hacia modelos que combinan control de flujos físicos con redes financieras que conectan bancos, mercados de capitales y productores.
Hoy, más del 75% de los ingresos de los principales traders proviene de actividades financieras, un cambio que amplifica la exposición a choques sistémicos y puede repercutir en toda la red logística asociada a esos productos.
Financiamiento limitado y presiones para la región
El acceso al financiamiento comercial se ha convertido en un obstáculo para el funcionamiento de las cadenas de suministro. El trade finance gap alcanzó 2,5 billones de dólares, un 47% más que en 2020, afectando sobre todo a las pymes de Asia y África y condicionando operaciones que dependen de cartas de crédito, seguros y documentación de respaldo. Ese cuello de botella financiero se traduce en demoras, ajustes de inventarios y menor previsibilidad logística.
UNCTAD proyecta que el comercio mundial de bienes y servicios crecerá entre 3% y 4% en 2025, pero anticipa una desaceleración hacia 2026. Los nuevos aranceles aplicados por varios países podrían generar efectos de contagio en las cadenas globales y profundizar la moderación del comercio en los próximos meses.
Para América Latina, el informe muestra una paradoja: aunque las exportaciones regionales aumentaron 8% en la comparación interanual, los niveles mensuales no superaron los picos de diciembre de 2024, lo que sugiere que el crecimiento responde en parte a un efecto estadístico más que a una recuperación sostenida de la actividad logística y comercial. Aun así, UNCTAD subraya que la región conserva oportunidades en sectores donde la diversificación productiva y la infraestructura logística permiten responder con rapidez a variaciones de la demanda externa.


