Este viernes 5 de diciembre asumieron doce nuevos concejales que renovarán la mitad del Concejo Deliberante de Tigre y permanecerán en sus cargos hasta 2029. La jura se realizó en el recinto ubicado en Paseo Victorica 972, ante la presencia de referentes políticos, familiares y vecinos.
La sesión estuvo marcada por una fuerte movilización del peronismo de Fuerza Patria, que acompañó la jura de sus cinco representantes, y por la presencia de vecinos y militantes afines a la gestión del intendente Julio Zamora. Esa concurrencia generó algunos cruces verbales, cánticos y momentos de tensión en los pasillos y en la puerta del edificio.
Entre quienes asistieron también se encontró Malena Galmarini, presente durante la jura de Sebastián Rovira, una de las figuras más observadas de la nueva conformación legislativa.
Un Concejo sin mayorías y con un equilibrio político frágil
La composición resultante mantiene un panorama fragmentado que obligará al oficialismo local —Somos Buenos Aires— a impulsar acuerdos amplios para avanzar en iniciativas clave. Ningún bloque cuenta con mayoría propia, por lo que la negociación por cada voto será una constante en la actividad política de los próximos meses.
Los 12 concejales que asumieron son:
Fuerza Patria (5 bancas)
Sebastián Rovira
Mercedes García
Luis Samýn Ducó
Mariela Lomes
Juan Manuel Reboredo
La Libertad Avanza (4 bancas)
Claudio Baumgarten
Ximena Pereyra
Juan Furnari
Josefina Ponde
Somos Buenos Aires (3 bancas)
Carolina Hernandorena
Leopoldo Rafar
Analía Padua
Miguel Escalante, ratificado como presidente
En medio del clima tenso y de aplausos contrapuestos, el Concejo definió sus autoridades y ratificó a Miguel Escalante como presidente del cuerpo, manteniendo la línea de conducción previa del Legislativo local.
Las autoridades quedaron conformadas de la siguiente manera:
Presidente: Miguel Escalante
Vicepresidenta 1°: Sofía Bravo
Vicepresidente 2°: Luis Samyn Ducó
Vicepresidenta 3°: Mariela Lomes
Con esta nueva correlación de fuerzas, el Concejo Deliberante de Tigre inicia un período legislativo en el que la fragmentación entre bloques y la necesidad de acuerdos serán factores determinantes para el rumbo de la política local.


