3 de febrero de 2026
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Caputo: nunca compré ropa en Argentina reaviva debate por compras en el exterior

En el contexto de la apertura de importaciones y la crisis en la industria textil, el ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que nunca compró ropa en Argentina por los altos precios y defendió la apertura de la economía.

Caputo calificó al sector textil como un ejemplo de industria que estuvo protegida durante décadas; mencionó la cifra de 150.000 familias vinculadas al rubro y señaló que, en contrapartida, los 47 millones de argentinos han tenido que pagar por textiles y calzado entre dos y diez veces más que en otros países, en declaraciones a Radio Mitre.

Sobre el proteccionismo, dijo que es una medida equivocada que perjudica a los más vulnerables. Relató que, por considerar la ropa demasiado cara en el país, quienes podían viajar solían comprar al exterior en lugar de adquirirla localmente.

Agregó que las familias involucradas en la actividad no se hicieron millonarias ni generaron un impulso económico sustantivo; afirmó que, en su opinión, quienes se beneficiaron fueron principalmente los dueños de empresas del sector, a quienes conoce y describió de manera positiva.

Puso como ejemplo que si una camiseta cuesta cinco dólares en lugar de 50, el consumidor dispone de 45 dólares adicionales para gastar en otros bienes o servicios, lo que podría dinamizar otras actividades como gastronomía o entretenimiento.

También sostuvo que la competitividad en el mundo deberá darse por diseño y que Argentina puede competir en la producción de hilados, dado que se trata de una actividad vinculada al algodón y al costo de la energía.

En cambio, evaluó que la confección es más difícil de competir internacionalmente, ya que enfrenta a países como Bangladesh e Indonesia, donde los salarios son muy bajos y resulta complejo competir en costos laborales.

En términos generales, dijo que las políticas deben favorecer al conjunto de los argentinos y planteó que quienes hoy trabajan en la industria textil podrían dedicarse a otras actividades.

Caputo remarcó la necesidad de impulsar el empleo y, a su vez, aumentar la competencia para lograr productos de mejor calidad a precios más bajos.

Horas después, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, señaló en LN+ que si un jean cuesta, por ejemplo, 100 dólares localmente y 25 dólares al importarlo, resulta difícil explicar dónde se perdería necesariamente el puesto de trabajo al optar por la importación.

Las declaraciones generaron malestar en el sector de la indumentaria, que atribuye los precios elevados a costos internos. Desde la industria advierten que cerca del 50% del precio de una remera corresponde a impuestos; otro 30% se vincula a alquileres de locales y costos financieros; un 12% a logística, marketing y margen de rentabilidad; y el 8% restante se destina a la producción industrial.

En los últimos días se informaron cierres, despidos y reducciones de producción en distintas empresas textiles, entre ellas Emilio Alal; Grupo Dass, fabricante de zapatillas para marcas internacionales como Nike, Adidas, Umbro, Fila y Asics; Eseka S.A., proveedora de lencería para marcas como Cocot y Dufour; y la compañía TN & Platex.

Según la Fundación Pro Tejer, con datos del INDEC, la producción textil registró una de las contracciones más profundas de la industria manufacturera: -36,7% interanual en noviembre de 2025 y -47,6% respecto de noviembre de 2023.

En el acumulado enero–noviembre de 2025, la actividad textil cayó 6,4% interanual y 23,5% frente a dos años atrás, con descensos en todos los eslabones de la cadena productiva.

La fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado también mostró caídas pronunciadas: -17,6% interanual en noviembre de 2025 y -19,3% respecto de noviembre de 2023.

Asimismo, la utilización de la capacidad instalada del sector textil se ubicó en 29,2% en noviembre de 2025, el nivel más bajo entre los distintos sectores de la industria manufacturera.

Esto representa una disminución de 19 puntos porcentuales respecto de 2024 y casi 30 puntos frente a 2023; en términos prácticos, aproximadamente siete de cada diez máquinas textiles permanecen inactivas en las fábricas.

Pro Tejer destacó que actualmente no hay consumo suficiente en Argentina: ni la producción nacional ni las importaciones se venden en volumen esperado porque los ingresos de los hogares no alcanzan. El deterioro del poder adquisitivo limita el consumo y contribuye al bajo dinamismo de la actividad industrial.

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