Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) llevaron a cabo una serie de ataques contra infraestructuras vinculadas a Hamás en la Franja de Gaza después de que combatientes palestinos dispararan contra soldados israelíes en el norte del enclave, provocando la ruptura del alto el fuego.
La respuesta militar, realizada en las últimas 24 horas, se centró en instalaciones que, según las autoridades israelíes, eran empleadas para la fabricación y el almacenamiento de armamento por parte de Hamás.
Los bombardeos alcanzaron un sitio de producción de armas y un depósito que las FDI identificaron como propiedad de la organización. Según el ejército, la operación se ejecutó tras verificar la ausencia de civiles en las inmediaciones, luego de emitir advertencias y evacuar a residentes de las zonas afectadas.
Fuentes militares israelíes describieron los disparos desde Gaza como una violación grave del acuerdo de alto el fuego, que había reducido significativamente la intensidad de los combates aunque mantenía tensiones latentes entre las partes.
En un comunicado, las FDI advirtieron que “las fuerzas actuarán frente a cualquier intento de las organizaciones terroristas en Gaza de llevar a cabo acciones hostiles contra el Estado de Israel y sus fuerzas armadas”, y señalaron que consideran grave cualquier quiebre de los términos de la tregua.
La ofensiva aérea se dirigió a objetivos militares tras confirmar la ausencia de personas ajenas a los combates en las proximidades. Las FDI indicaron que, antes de los ataques, adoptaron medidas de prevención para desalojar a la población civil mediante advertencias previas, una práctica habitual que busca reducir el riesgo de víctimas no combatientes.
La Franja de Gaza, controlada por Hamás desde 2007, ha vivido múltiples escaladas en años recientes. El alto el fuego vigente fue fruto de una mediación internacional con la participación de Egipto, Catar y Naciones Unidas, y las fuentes advierten que la situación sobre el terreno sigue siendo “extremadamente frágil”.
El ataque israelí incluyó la destrucción de un depósito de armas y la neutralización de un taller dedicado a la fabricación de proyectiles y municiones. Las FDI atribuyen a Hamás la responsabilidad de cualquier acción hostil que provenga del enclave y afirman que mantendrán su derecho a responder para proteger a civiles y personal militar. “No toleraremos nuevas violaciones del acuerdo”, dijo un portavoz militar.
Además del impacto militar, la reanudación de hostilidades pone en riesgo los esfuerzos humanitarios en la región. Organizaciones internacionales han alertado sobre miles de civiles desplazados, la escasez de suministros básicos y las limitaciones de acceso, agravadas por el cierre temporal de puntos de entrada tras episodios de violencia.
La comunidad internacional sigue con preocupación la evolución del conflicto. Portavoces de Naciones Unidas exhortaron a las partes a mostrar contención y a respetar los compromisos asumidos para evitar una nueva escalada.
Esta reciente escalada plantea un desafío para los mediadores que intentan preservar el alto el fuego e impulsar negociaciones hacia una solución duradera. Mientras tanto, las autoridades israelíes advierten que responderán de forma inmediata a cualquier nuevo ataque y mantienen a sus fuerzas en alerta en los alrededores de la Franja de Gaza.

