Una bacteria antigua, datada en aproximadamente 5.000 años, fue hallada en el hielo profundo de la cueva de Scărișoara, en Rumania, y sorprendió a la comunidad científica por mostrar resistencia frente a diez clases de antibióticos modernos.
El hallazgo, publicado en la revista Frontiers in Microbiology, subraya tanto los riesgos asociados al cambio climático como el potencial de estas muestras antiguas para generar avances en biotecnología.
El estudio fue liderado por Cristina Purcarea, del Instituto de Biología de Bucarest de la Academia Rumana. El equipo extrajo un núcleo de hielo de 25 metros de profundidad en la Gran Sala de la cueva, un registro que conserva información ambiental de hasta 13.000 años.
En ese hielo se identificó la bacteria denominada Psychrobacter SC65A.3, atrapada hace unos 5.000 años. La secuenciación de su genoma reveló más de 100 genes asociados a resistencia a antibióticos.
Este descubrimiento aporta información sobre los orígenes antiguos de la resistencia microbiana y plantea preocupaciones sobre su posible impacto futuro. Con el avance del deshielo debido al cambio climático, existe la posibilidad de que microorganismos preservados en estas capas heladas vuelvan a liberarse.
Consultada por Infobae, la doctora Daniela Hozbor —investigadora principal del Conicet en el Instituto de Biotecnología y Biología Molecular (IBBM) de la Universidad Nacional de La Plata— calificó el trabajo como “interesante” y recordó que la resistencia a los antimicrobianos (RAM) es un problema grave para la salud pública.
La resistencia microbiana ocurre cuando bacterias, hongos, virus y parásitos desarrollan mecanismos que les permiten evadir medicamentos diseñados para eliminarlos, incluidos antibióticos, antifúngicos, antivirales y antiparasitarios.
Hozbor señaló además que la RAM hace que los tratamientos sean ineficaces, provoca infecciones persistentes y eleva la mortalidad. Citó un estudio publicado en The Lancet en 2024 que estimó que en 2021 casi 5 millones de muertes estuvieron asociadas a resistencia antimicrobiana de origen bacteriano.
Una superbacteria que neutraliza a 10 antibióticos actuales
Los investigadores probaron la sensibilidad de Psychrobacter SC65A.3 frente a 28 antibióticos, entre ellos rifampicina, vancomicina y ciprofloxacina, y comprobaron que la cepa puede neutralizar un número importante de ellos.
Por primera vez en el género Psychrobacter se detectó resistencia a fármacos como trimetoprim, clindamicina y metronidazol, que se emplean en infecciones urinarias, respiratorias y cutáneas.
La bacteria actúa como un reservorio genético en ambientes de frío extremo y existe la posibilidad de que sus genes de resistencia puedan transferirse a bacterias actuales si el deshielo las libera al medio ambiente.
Purcarea advirtió que, si estos microbios se liberaran, sus genes podrían propagarse y agravar la crisis de resistencia antimicrobiana.
El riesgo es significativo: la diseminación de genes resistentes aumentaría la frecuencia de infecciones difíciles de tratar. A la vez, el hallazgo ofrece oportunidades para la investigación biomédica y la biotecnología.
El genoma de Psychrobacter SC65A.3 contiene cerca de 600 genes de función desconocida y 11 genes con potencial antimicrobiano, capaces de inhibir bacterias, hongos o virus.
Según Purcarea, estas secuencias podrían codificar enzimas y compuestos únicos que inspiren el desarrollo de nuevos antibióticos o herramientas biotecnológicas, situando a la cepa antigua como una posible fuente de nuevas terapias contra patógenos resistentes.
Las cuevas de hielo como la de Scărișoara son reservorios poco estudiados de diversidad microbiana, lo que abre perspectivas para futuros desarrollos en medicina e industria.
Frente a esta complejidad, los expertos insisten en aplicar protocolos estrictos de bioseguridad en los laboratorios que manipulan microorganismos antiguos, para evitar la liberación accidental de genes resistentes.
Hozbor subrayó que, aunque las tasas de mortalidad por resistencia antimicrobiana varían según la edad y la región, se trata de un problema global que requiere atención urgente. En un mundo interconectado, la propagación de microorganismos puede ser rápida, por lo que es esencial reforzar la detección temprana y fortalecer los sistemas de salud, especialmente en las zonas más vulnerables.
Además, señaló que reducir la prescripción innecesaria de antibióticos y limitar la automedicación son medidas clave para disminuir la presión selectiva que impulsa la resistencia.
En ese marco, destacó el papel de las vacunas: al prevenir infecciones, reducen la necesidad de antibióticos y, por tanto, la oportunidad de seleccionar microorganismos resistentes.
La especialista concluyó que la combinación de vigilancia global, uso responsable de antimicrobianos y vacunación debe entenderse no solo como una estrategia técnica, sino como un acuerdo social para proteger la salud y mejorar la calidad de vida.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los microorganismos que resisten a la mayoría de los antimicrobianos se consideran ultrarresistentes, lo que vuelve los tratamientos ineficaces y favorece la persistencia y propagación de las infecciones.

