El canciller iraní Abbas Araqchi afirmó el martes que la segunda ronda de conversaciones con Estados Unidos fue “más constructiva” que la anterior y que ambas delegaciones acordaron las “líneas generales” sobre las que podría basarse un eventual pacto, en un contexto de fuerte tensión y con presencia naval estadounidense frente a las costas iraníes.
“Al final, logramos alcanzar un acuerdo amplio sobre una serie de líneas generales, sobre cuya base avanzaremos y comenzaremos a trabajar en el texto de un posible pacto”, declaró Araqchi a la televisión estatal tras la conclusión de las negociaciones en Ginebra.
El canciller indicó que no se fijó fecha para una nueva ronda de diálogo. Más tarde, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarme, celebró la apertura de una “nueva oportunidad” y expresó su esperanza de que las conversaciones conduzcan a una solución negociada y duradera que beneficie a todas las partes y a la región.
Las negociaciones, que concluyeron el martes por la tarde, tuvieron lugar en la residencia del embajador de Omán en Cologny, cerca de Ginebra, con Omán actuando nuevamente como mediador. La delegación estadounidense estuvo encabezada por el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner.
Esta segunda ronda llega después del fracaso de las charlas del año pasado, que se interrumpieron tras un ataque de Israel a Irán en junio que desencadenó una guerra de 12 días, en la que Estados Unidos llevó a cabo ataques breves contra instalaciones nucleares iraníes. Los diálogos se reanudaron el 6 de febrero en Mascate.
El ambiente sigue siendo tenso. El líder supremo iraní, Alí Khamenei, advirtió que Estados Unidos “no logrará” destruir Irán y lanzó una advertencia en respuesta al despliegue naval estadounidense en la región, subrayando la capacidad defensiva de su país.
Washington desplegó el portaviones USS Abraham Lincoln, con cerca de 80 aeronaves a bordo, acompañado de otros 11 buques de guerra, que según imágenes satelitales se encontraba a unos 700 kilómetros de la costa iraní. Además, el presidente ordenó el envío del portaviones USS Gerald R. Ford a la zona, indicando que sería necesario si no se alcanza un acuerdo.
Un día antes de las conversaciones, los Guardianes de la Revolución realizaron ejercicios en el estratégico estrecho de Ormuz, desplegando barcos, helicópteros y probando drones y misiles. Irán anunció también que cerrará partes del estrecho “por seguridad”, sin precisar la duración de la medida.
Las posiciones continúan divergiendo en puntos clave: Irán busca limitar las negociaciones a su programa nuclear, mientras que Estados Unidos exige además restricciones a su programa de misiles balísticos y un cese del apoyo a grupos armados regionales. Khamenei ha sostenido que el asunto de los misiles “no atañe” a Estados Unidos.
Teherán condiciona cualquier acuerdo al levantamiento de las sanciones económicas que afectan su economía y ha mostrado disposición a negociar sobre sus reservas de uranio altamente enriquecido —estimadas en más de 400 kilos— si Washington cumple esa condición.
El presidente estadounidense, Donald Trump, que ha amenazado con consecuencias “traumáticas” y ha mencionado la opción de un cambio de régimen, dijo que participará “indirectamente” en las negociaciones. Afirmó que las partes desean un acuerdo y advirtió sobre las consecuencias de no alcanzarlo.

