17 de febrero de 2026
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Cuatro enigmas en la muerte de una modelo en una fiesta VIP

Francisco Sáenz Valiente espera la fecha del juicio. El empresario fue enviado a juicio a principios de este mes por la muerte de la modelo brasileña Emmily Rodrigues, una invitada en una fiesta VIP donde se consumió champagne, tusi y cocaína.

Rodrigues cayó desde una ventana del sexto piso de un departamento en la calle Libertad, en la zona de Recoleta, poco antes de las 9 de la mañana del 30 de marzo de 2023, tras varias horas de fiesta en el lugar. Sáenz Valiente realizó el primer llamado al 911 a las 9:13, casi siete horas después de que Emmily llegara a su casa, convocada por Juliana Magalhaes Morao, también brasileña y amiga del empresario.

“Está como poseída”, dijo Sáenz Valiente al operador de emergencias. “Calmate”, se le escucha decir a la modelo cuando comienza a gritar. En los minutos siguientes hubo otros dos llamados al 911. En uno se oye a una mujer gritar: “Me están pinchando, por favor”; luego: “Me estás matando, hijo de puta”. En otro momento una mujer advierte: “¡Te vas a caer!”.

Poco después de esas llamadas, Emmily cayó. Sáenz Valiente gritó mientras la comunicación con el 911 seguía activa. Minutos después llegaron la ambulancia y un patrullero de la Policía de la Ciudad.

Así se inició uno de los casos más complejos y controversiales de los últimos años, con elementos que combinan dinero y drogas y una atmósfera sexual que difumina los límites entre la fiesta y el posible delito. Varios aspectos del caso permanecen sin esclarecimiento.

La historia hasta hoy

El expediente tuvo vaivenes significativos. Sáenz Valiente, miembro de una familia dedicada entre otras actividades a la minería, fue elevado a juicio luego de que el juez Fernando Caunero aceptara el requerimiento de los fiscales Alberto Gentili y Mariela Labozzetta, titular de la UFEM, la unidad que investiga delitos de violencia de género. Los padres de Emmily, Catia y Aristides, actúan como querellantes con abogados particulares; por ejemplo, Aristides está representado por el penalista Augusto María Cassiau.

Labozzetta y Gentili —quien reemplazó en la investigación a Santiago Vismara— solicitaron que el empresario de 55 años, integrante de los directorios de varias empresas, sea juzgado por suministro de drogas y abandono de persona, dejando abierta la posibilidad de imputarlo por homicidio culposo.

La fiscalía sostiene que Sáenz Valiente continuó la reunión con drogas servidas en platos y sobre tapas de libros que, según las pruebas, había pedido por WhatsApp a su dealer identificado como “Ele”, y que demoró en convocar a la ambulancia. “Pese al grado de ausencia de autodeterminación que aquella poseía en esas horas”, plantearon los fiscales, el anfitrión continuó con el catering. Emmily fue encontrada semidesnuda: el top fucsia que cubría su pecho apareció en la habitación del empresario.

La defensa, integrada por Facundo Orazi y Rafael Cúneo Libarona, solicitó que el trámite del juicio avance con celeridad. En etapas preliminares, la fiscalía había impulsado la calificación del hecho como femicidio y Sáenz Valiente permaneció seis días detenido. El juez de instrucción Martín Del Viso lo liberó por falta de mérito a mediados de abril, aludiendo a un “difícil contexto” y a un “particular episodio” ocurrido la madrugada del 30 de marzo. En junio fue procesado por homicidio culposo y, a fines de enero —tras casi dos años sin novedades significativas—, el Ministerio Público Fiscal modificó la calificación, un cambio que fue aceptado por el juez Caunero.

Actualmente, con domicilio fijado en la zona de Maquinista Savio y sin prisión domiciliaria, Sáenz Valiente y su defensa esperan los pasos siguientes del proceso, que quizá permitan aclarar las incertidumbres que aún subsisten.

Misterio 1: los 90 mil dólares en el departamento de Emmily

Una testigo que se presentó como amiga cercana de la víctima hizo afirmaciones acusatorias en medios de comunicación: aseguró que Emmily había sido víctima de un plan y dijo que “hubo actos de violación”, a fines de abril de 2023, pese a que la autopsia practicada por el forense Héctor Di Salvo no halló indicios de abuso sexual.

Siete meses después, la defensa de Sáenz Valiente la denunció por falso testimonio y destrucción de pruebas; la acusación alcanzó también a Aristides, padre de Emmily, por presunto ocultamiento de pruebas.

Según la denuncia, el 31 de marzo de 2023, entre las 17:00 y las 18:30, la testigo habría concurrido al departamento de Emmily en una torre de la calle Doblas, en Caballito, y se habría llevado 90.000 dólares, 600.000 pesos, calzado, joyas y una computadora Mac; también se la acusó de desechar medicamentos que podrían haber pertenecido a la fallecida.

La prueba central de esa denuncia fue una serie de capturas de cámaras de seguridad, con el sello de la Policía de la Ciudad, que muestran a la mujer con el dinero sobre la cama. La defensa observó que la madre de Emmily, Catia, había radicado una denuncia por hurto el 1o de abril en la comisaría local, donde sostuvo que un hombre venezolano, cofirmante del alquiler del departamento, se reunió con dos amigas de la víctima para “sacar cosas” y permitió el acceso al edificio con su huella.

De manera llamativa, ese mismo día el dinero, la computadora y un teléfono habrían sido entregados al padre de Emmily, según declaró una segunda mujer que también aparece en las imágenes de las cámaras en un expediente paralelo. Ella explicó que su intención fue proteger las pertenencias de la joven porque, en opinión de la primera testigo, los padres eran “muy humildes”.

“Incluso, hay una grabación de que estuvimos hablando con el padre y el padre obviamente afirma que le dio el dinero”, declaró esa segunda mujer.

Queda la pregunta de origen: ¿de dónde provenían esos 90.000 dólares? Al momento de su muerte, el perfil comercial de Emmily mostraba escasa actividad: no registraba tarjetas de crédito, deudas bancarias ni altas impositivas relevantes; en sus redes se veía un link de OnlyFans con poca actividad.

El departamento fue allanado el 20 de abril en busca de drogas y medicamentos, sin resultados de valor. Fuentes cercanas al padre y a Sáenz Valiente aseguran que la denuncia de la defensa finalmente no prosperó.

Misterio 2: ¿hubo sexo aquella noche?

La posibilidad de que se produjera actividad sexual esa noche aparece como un elemento central pero controvertido del expediente. Los fiscales señalaron que la muerte ocurrió “en un contexto sexualizado en el que Emmily Rodrigues Santos Gomes estaba semidesnuda”.

En la vivienda se hallaron preservativos usados, juguetes sexuales y una camilla para masajes, y consta que Sáenz Valiente estaba en calzoncillos o short y con el torso descubierto, mientras sonaba música y se consumían drogas y alcohol.

Sáenz Valiente negó que hubiera relaciones sexuales durante la noche y sostuvo que cerca de las 7 de la mañana Emmily empezó a proferir “cosas religiosas” en portugués. Otra de las mujeres presentes declaró que el acusado en ningún momento tuvo una insinuación sexual hacia ella ni hacia las demás.

La querella presentó el testimonio de un hombre que dijo conocer a “Francis” (apodo de Sáenz Valiente) y haber asistido a varios afters; en su relato describió dinámicas de convencimiento entre mujeres para acompañarse a eventos y se refirió de manera despectiva a otra testigo. El testigo resultó ser un empresario con antecedentes de disputas legales.

Las pruebas forenses sobre los preservativos dieron resultado negativo: el informe policial señaló que “no se verificó la presencia de sangre de origen humano, ni la presencia de antígeno prostático específico presente en fluido seminal”.

Misterio 3: la supuesta inyección

En uno de los llamados se oye a la mujer que sería Emmily gritar “Me pincharon”. En el departamento se incautó una jeringa con émbolo que contenía una sustancia incolora y fue analizada por Gendarmería.

El forense que realizó la autopsia identificó 27 lesiones en el exterior del cuerpo, ninguna compatible con una punción típica de inyección. Una pericia de parte de la querella, que no fue incorporada al proceso, mencionó una “posible punzada” en la mano derecha, que la víctima habría referido en el segundo llamado al 911.

Sáenz Valiente dio positivo por cocaína en un examen de orina, pero no por sustancias inyectables. El análisis toxicológico de Emmily detectó MDMA y ketamina, componentes habituales del tusi. La pericia sobre la jeringa halló rastros de ketamina; el líquido incoloro podría haber sido vaselina. Las menciones a “inyección” y “jeringa” no aparecen en las 104 páginas del pedido de elevación a juicio presentado por los fiscales.

Misterio 4: ¿qué empujó a Emmily?

No existe aún una explicación completa sobre por qué Rodrigues cayó al vacío. En el expediente no hay una descripción concluyente de las circunstancias que provocaron la caída. Llegó a la fiesta de manera tranquila y la fiscalía no detalla un episodio claro, sino que se limita a hablar de una “alteración” en su estado.

Según la fiscalía, “alrededor de las 07:00 horas, luego de un intercambio verbal con el imputado, Emmily Rodrigues Santos Gomes padeció una alteración repentina de su estado psíquico”.

El escrito describe que la joven pasó de la risa al llanto, mostró un comportamiento errático, se desnudó parcialmente, no reconoció a una de las presentes, fue verbal y físicamente agresiva y cambió su expresión facial de modo que infundía temor, lo que, a juicio de los fiscales, evidenciaba el inicio de una crisis vinculada al consumo de estupefacientes ofrecidos.

El alcohol en sangre de la víctima fue de 1,0 gramos por litro y la pericia toxicológica no detectó psicofármacos que expliquen una interacción tóxica. Tampoco consta en el expediente un historial clínico que aclare patologías previas.

La querella, en cambio, sostiene que no hubo brote y mantiene la hipótesis de que Emmily fue víctima de un homicidio.

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