El Gobierno de Irlanda anunció la implantación de una renta básica permanente destinada a artistas residentes, medida que, según EFE, sitúa al país como referente internacional en políticas estatales de apoyo a las artes. El programa beneficiará a alrededor de 2.000 creadores y otorgará a cada participante un subsidio semanal de 325 euros.
Según el ministro de Cultura, Patrick O’Donovan, la creación de este sistema es “un gran hito” para el sector y coloca a Irlanda como “líder mundial en el área de apoyo a los artistas”, según informó el citado medio.
El plan sustituye la iniciativa piloto que se puso en marcha en 2022 con el objetivo de mitigar el impacto de la pandemia en la comunidad artística.
El Ministerio de Cultura indicó que, tras la fase piloto, una evaluación independiente mostró que los beneficiarios dedicaron más tiempo a su producción creativa, incrementaron la cantidad de obras y señalaron mejoras en su salud mental y calidad de vida; EFE señaló que estos resultados impulsaron la decisión de establecer un modelo permanente.
La selección de participantes se hará de forma aleatoria y anónima. El próximo ciclo, previsto para 2026-2029, mantendrá la participación de unos 2.000 artistas que recibirán la asignación durante tres años.
Al término de ese período, la ayuda se reducirá de manera gradual durante tres meses para facilitar la rotación y ampliar el acceso a nuevos beneficiarios, explicó el Ministerio de Cultura.
Las normas del programa establecen que quienes hayan recibido la renta básica en un ciclo no podrán postularse en el ciclo siguiente, aunque sí podrán participar en ediciones posteriores, con el fin de evitar la concentración de recursos y ampliar la cobertura.
Según el análisis presentado por el ministro O’Donovan y citado por EFE, el modelo pretende transformar el reconocimiento económico del trabajo artístico mediante un respaldo directo del Estado.
Un informe independiente sobre el impacto económico del programa concluyó que “por cada euro invertido en la renta básica, la sociedad obtiene un retorno de 1,89 euros”.
Ese dato fue destacado por O’Donovan como argumento a favor de fortalecer institucionalmente la cultura como motor de desarrollo. La experiencia piloto también puso de manifiesto la precariedad estructural que afecta a una parte significativa del colectivo artístico.
El Ministerio subrayó que el nuevo sistema busca “garantizar condiciones dignas y estables” para quienes se dedican a la creación, un sector tradicionalmente marcado por la inestabilidad de ingresos y la falta de seguridad social.
El programa fue diseñado para reforzar el tejido artístico nacional y permitir que los beneficiarios concentren sus esfuerzos en la actividad creativa sin depender de ingresos ajenos a su labor principal.
La medida forma parte de una política más amplia de promoción y profesionalización de la cultura, y sitúa a Irlanda entre los primeros países en institucionalizar una renta básica dirigida exclusivamente al sector artístico.
El ministro O’Donovan enfatizó que “el nuevo sistema establece a Irlanda en una posición distintiva al valorar la cultura y la creatividad”, según declaraciones recogidas por EFE.
El funcionario añadió que el modelo podría servir de referencia para otros países interesados en fomentar el desarrollo artístico mediante el apoyo público.
El diseño definitivo del programa incluye mecanismos de evaluación periódica y la posibilidad de ajustes conforme a los resultados y necesidades emergentes, con el propósito oficial de asegurar la sostenibilidad y la capacidad de adaptación de la medida.
El Ejecutivo espera que la renta básica permanente no solo aumente la producción artística local, sino que también refuerce la percepción social del valor de las artes y del papel de los creadores en la economía y la identidad nacional.
La puesta en marcha de este esquema representa una redefinición del vínculo entre el Estado y el sector cultural, con un énfasis en la protección y el estímulo de la creatividad.

