Evangelina Anderson atravesó una fuerte crisis personal tras su separación de Martín Demichelis, con quien estuvo casada casi veinte años. El cambio implicó regresar a vivir a Argentina, reorganizar la vida cotidiana por sus hijos y afrontar el proceso de divorcio y la nueva pareja de su ex.
En medio de ese contexto decidió participar en MasterChef, una experiencia que la volvió a acercar al público argentino. En la etapa final del programa, la chefs Germán Martitegui le preguntó por qué se había anotado; Anderson respondió que fue a petición de sus hijos y se quebró en llanto. Preparó profiteroles y recibió una devolución positiva del jurado. Dijo sentirse orgullosa de sus hijos y describió sus emociones como una mezcla de tensión, tristeza y felicidad, dedicando su plato y su esfuerzo a ellos. También se menciona que vivió un breve romance con Ian Lucas, que terminó en malos términos.

