3 de febrero de 2026
Buenos Aires, 26 C

Redefinición del rol del abuelo ante nuevas generaciones

En Hagas lo que hagas, está mal (Come ti muovi, sbagli), Gianni Di Gregorio vuelve a un territorio que conoce bien: la calma aparente de la vida cotidiana que de pronto se desacomoda. Dirigida y protagonizada por él mismo, la película es una comedia serena y de ritmo pausado que observa a la familia como un sistema de fuerzas en permanente tensión.

El protagonista es un profesor jubilado, viudo, con una pensión holgada, amistades estables y una incipiente relación afectiva.

Su rutina romana —compuesta por rituales, silencios y pequeñas costumbres— se rompe cuando su hija regresa desde Alemania tras una separación. Viene acompañada por dos hijos: un niño inquieto y una preadolescente que cuestiona ya el mundo adulto. Con ellos reaparece el conflicto.

Di Gregorio muestra cómo una vida organizada en torno al equilibrio personal se desequilibra cuando irrumpe lo familiar. La casa se llena de ruido, demandas y reproches no resueltos. El pasado vuelve a ocupar el espacio presente.

La paternidad, que parecía cerrada, resurge, y el rol del abuelo se construye mediante ensayo y error. Un recurso recurrente son las comidas rápidas y repetidas: los arancinis —bolas de arroz cremoso rebozadas y fritas— que suelen contentar a los nietos y solucionar almuerzos cuando cambian los planes.

Hay elementos reconocibles para muchas familias italianas asentadas en Argentina: las comidas compartidas, los silencios incómodos, una autoridad discutida sin alzar la voz, y una manera de querer que a veces no sabe cómo expresarse. En ese clima, la película avanza sin estridencias, con ternura contenida que evita el sentimentalismo barato.

El vínculo entre el Nono y sus nietos constituye el núcleo emocional: aparecen la paciencia, la incomprensión y la negociación constante, junto con el establecimiento de límites. La película explora cómo se transmite —o no— una idea de orden, afecto y responsabilidad, y cómo cada generación interpreta esos conceptos a su manera.

Otra línea del relato es una metáfora recurrente: la aparición de un animal, un perro que parece lobo o un lobo que parece perro. Lo salvaje y lo domesticado conviven, se rozan y se desafían, igual que los personajes y las reacciones instintivas que a menudo priman sobre la razón o el afecto. Cada gesto produce una respuesta; un movimiento físico ante otro que explica gran parte de los conflictos familiares.

La película aborda también la infidelidad, el perdón y los rencores acumulados, sin convertirlos en grandes dilemas morales: están allí como elementos de la vida que se arrastran y condicionan las relaciones.

A los 76 años —Gianni Di Gregorio nació en 1949— reafirma que el cine puede ser cómplice, un compás lento frente al vértigo de lo inmediato. Tras haber coescrito Gomorra con Matteo Garrone y encontrar su voz en Un feriado particular, consolida una poética basada en la observación detallada y el humor discreto: un cine que prefiere la sobremesa a los efectos impactantes, la conversación al golpe de efecto.

Hagas lo que hagas, está mal ofrece una mirada sobre la vida familiar: recuerda que casi nunca se actúa del todo bien, pero que, pese a eso —o por eso mismo— se sigue intentando.

Artículo anterior

Reino Unido sanciona al ministro del Interior iraní y a nueve funcionarios por represión de protestas

Artículo siguiente

Signos con éxito amoroso y emociones intensas en febrero según Jimena La Torre

Continuar leyendo

Últimas noticias