El Gobierno británico anunció este lunes un paquete de sanciones contra diez personas iraníes, entre ellas el ministro del Interior Eskandar Momeni y altos mandos de las fuerzas de seguridad. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido, las medidas incluyen congelación de activos, prohibiciones de viaje y la inhabilitación para dirigir empresas, como respuesta a lo que Londres considera graves vulneraciones de derechos humanos durante la represión de protestas antigubernamentales iniciadas a finales de diciembre.
“Nos comprometimos a imponer sanciones y advertimos a la dictadura iraní de nuevas medidas. Exigiremos cuentas a las autoridades iraníes y esto es lo que estamos haciendo con el paquete de hoy”, afirmó la ministra británica de Asuntos Exteriores, Yvette Cooper. Cooper añadió que el pueblo iraní “ha demostrado un coraje extremo frente a la brutalidad y la represión en las últimas semanas simplemente por ejercer su derecho a la protesta pacífica”.
La lista de sancionados está encabezada por Momeni, que como ministro del Interior supervisa las Fuerzas de Seguridad del Estado de la República Islámica de Irán (FARAJA), consideradas por Londres responsables principales de la violencia contra manifestantes. También figuran en la lista Seyed Majid Feiz Jafari, jefe de la Policía de Seguridad Pública; Mohammad Reza Hashemifar, jefe de Policía de la provincia de Lorestán; y dos jueces del Tribunal Revolucionario de Rasht, Ahmad Darvish Goftar y Mehdi Rasakhi.
Además, las sanciones alcanzan a varios miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), entre ellos el comandante Yadollah Bouali y el oficial Mohammad Zamani. El empresario Babak Zanjani, vinculado a la Guardia Revolucionaria, también fue sancionado: el Reino Unido le atribuye la generación de fondos y la facilitación de actividades delictivas del organismo, incluidas operaciones relacionadas con la represión de manifestantes. Zanjani fue condenado a muerte en 2016 por malversación de fondos de la petrolera estatal, pena que fue conmutada en 2024.
Las protestas comenzaron el 28 de diciembre de 2025, inicialmente motivadas por el deterioro económico y la caída del rial. Se extendieron rápidamente por todo el país y se convirtieron en un desafío directo al régimen teocrático. La respuesta oficial fue violenta: la agencia Human Rights Activists News Agency (HRANA) —con sede en Estados Unidos— ha confirmado al menos 6.842 fallecimientos, en su mayoría manifestantes, y está investigando otros 11.280 casos. Otras estimaciones independientes sitúan el número de muertos por encima de los 30.000.
El régimen iraní publicó una cifra oficial de 3.117 muertos, de los cuales 2.427 serían civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, y calificó al resto como “terroristas”. Teherán acusa a Estados Unidos e Israel de instigar actos terroristas que, según sus autoridades, provocaron la violencia. Organismos internacionales de derechos humanos, sin embargo, han documentado el uso sistemático de fuego real, cañones de agua, gas lacrimógeno y palizas por parte de las fuerzas de seguridad contra manifestantes en su mayoría pacíficos.
Con estas sanciones, el Reino Unido sigue a Estados Unidos y a la Unión Europea, que en días recientes también impusieron restricciones a funcionarios iraníes. El pasado viernes, la administración Trump sancionó a Momeni por supervisar fuerzas que, según esa sanción, habrían sido responsables de la muerte de miles de manifestantes. La Unión Europea, por su parte, anunció la designación de la Guardia Revolucionaria Islámica como organización terrorista, una medida simbólica de gran alcance que el Reino Unido no ha adoptado. Con las acciones de este lunes, el Reino Unido suma ya más de 550 medidas restrictivas contra personas y organizaciones iraníes vinculadas a violaciones de derechos humanos, destinadas a responsabilizar a quienes Londres considera implicados en una de las represiones más letales de la historia reciente de Irán. Cooper subrayó que las imágenes y los informes de violencia vistos en todo el mundo son “horríficos” y justifican una respuesta internacional coordinada.


