14 de febrero de 2026
Buenos Aires, 21 C

4 claves para conservar alimentos en el refrigerador en verano

En verano, las altas temperaturas y el uso frecuente del refrigerador pueden afectar la frescura de los alimentos. El equipo debe esforzarse más para mantener la temperatura interna y las aberturas continuas de la puerta favorecen la pérdida de frío.

Algunos hábitos y ajustes sencillos permiten mejorar su rendimiento, reducir el consumo energético y mantener los productos en condiciones adecuadas durante la época de calor.

Optimiza la ubicación y el ambiente de tu cocina

El lugar donde esté el refrigerador influye directamente en su eficiencia. Mantenerlo alejado de fuentes de calor, como hornos o ventanas expuestas al sol, ayuda a conservar la temperatura interna.

Cerrar y sombrear la cocina en las horas de mayor insolación disminuye la temperatura ambiental y facilita el trabajo del equipo. Si cuentas con aire acondicionado, permitir la circulación del aire fresco en la cocina puede contribuir a que el refrigerador mantenga su eficiencia.

Mantén el refrigerador lo más lleno posible

Un refrigerador con contenido funciona mejor porque los alimentos y bebidas almacenados ayudan a estabilizar el frío. Al abrir la puerta, los productos absorben parte del aumento de temperatura, reduciendo la pérdida de frío y favoreciendo la conservación.

Si hay mucho espacio vacío, rellenarlo con botellas de agua o latas es una medida útil: reduce el volumen de aire sujeto a cambios térmicos y ayuda a prolongar la frescura de los alimentos.

Ajusta la temperatura y realiza mantenimiento anual

En verano es aconsejable bajar uno o dos grados los controles del refrigerador para compensar el calor exterior y las aperturas frecuentes.

La temperatura recomendada para la nevera es de 4 a 5 °C y para el congelador entre −16 y −18 °C. Este ajuste puede incrementar ligeramente el consumo eléctrico, pero garantiza una conservación adecuada.

El mantenimiento regular es clave para un buen funcionamiento. Limpiar las rejillas posteriores y los disipadores facilita la evacuación del calor que genera el equipo.

También es importante revisar los burletes o sellos de las puertas, ya que su desgaste puede provocar fugas de aire frío. Sustituir o reparar estos sellos asegura un mejor rendimiento y evita derroche de energía.

Elige un refrigerador eficiente para ahorrar energía

La eficiencia energética es fundamental si se quiere reducir el gasto eléctrico y el impacto ambiental. El refrigerador suele ser uno de los electrodomésticos que más consume en el hogar, llegando a representar hasta el 30 % del gasto total, según la OCU.

La etiqueta energética es la referencia principal para evaluar un modelo: los equipos ubicados en categorías más eficientes (cercanas a la A) consumen menos y son más sostenibles.

Los refrigeradores eficientes pueden rondar los 500 kWh al año, mientras que los menos eficientes pueden superar los 1.100 kWh, una diferencia relevante en la factura anual. Comparar el consumo anual indicado en la etiqueta ayuda a elegir el modelo que mejor combine capacidad, eficiencia y ahorro.

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