14 de febrero de 2026
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Reino Unido despliega portaaviones Príncipe de Gales en el Ártico para proteger Groenlandia

El primer ministro británico, Keir Starmer, ordenó el despliegue inmediato de un grupo naval comandado por el portaaviones Príncipe de Gales en el Atlántico Norte y el Ártico. La medida tiene por objetivo reforzar la seguridad de Groenlandia y responde a las preocupaciones planteadas por el presidente estadounidense Donald Trump sobre la defensa de la región.

Starmer explicó en la Conferencia de Seguridad de Múnich que el Príncipe de Gales, buque insignia de la Marina Real, asumirá un papel de “garantía de seguridad” para Groenlandia. El anuncio llega en un contexto de crecientes tensiones internacionales y pretende mostrar el compromiso del Reino Unido con sus aliados.

En Múnich, el primer ministro subrayó la necesidad de cooperación en defensa entre el Reino Unido y Europa: “No hay seguridad británica sin Europa, como no hay seguridad europea sin nosotros”. La declaración supone un giro tras el Brexit y una intención de reconstruir vínculos con la Unión Europea.

Starmer calificó a Europa como un “gigante dormido” en materia de defensa y criticó la fragmentación de sus políticas industriales. También expresó el deseo de reforzar la cooperación económica y avanzar hacia una mayor integración con la UE.

Respecto a la OTAN, el primer ministro reafirmó el compromiso “irrenunciable” del Reino Unido con la alianza y con el Artículo 5, subrayando la disposición de Londres a responder ante un posible llamado aliado.

El contraalmirante noruego Nils Andreas Stensones, director de inteligencia exterior, afirmó que Rusia mantiene una “estrategia de baja tensión” en el Ártico para evitar una escalada militar, pese a las acusaciones de desestabilización y guerra híbrida en Europa y el Báltico. Según Stensones, las fuerzas rusas actúan “de manera responsable y profesional” y se centran en desarrollar rutas comerciales, consolidar infraestructuras energéticas y proteger sus capacidades nucleares.

El número de submarinos de la Flota del Norte se mantiene estable o con una ligera disminución, mientras que los buques rusos han mejorado en eficacia y capacidad tecnológica.

En cuanto a China, la inteligencia noruega señala que su presencia en el Ártico se concentra en actividades científicas y tecnológicas, especialmente en los ámbitos espacial y cibernético. No obstante, las autoridades vigilan de cerca los buques de investigación chinos en la vertiente oriental por el riesgo de un posible uso dual con fines militares, según reportes de AFP.

Durante un episodio previo de tensión entre Estados Unidos y Europa por Groenlandia, la administración Trump manifestó interés en adquirir la isla, lo que reavivó críticas de Washington sobre la aparente protección insuficiente del Ártico frente a las presiones de Rusia y China. Ese episodio reforzó llamados a que los aliados europeos aumenten su compromiso con la defensa regional.

En este marco, Starmer instó en Múnich a una Europa más cohesionada y activa ante los retos del Ártico, abogando por la cooperación transatlántica y por que el Reino Unido desempeñe un papel de liderazgo coordinado con la OTAN y la UE.

La modernización militar y el incremento de actividades científicas en el Ártico se producen en paralelo con una mayor rivalidad entre grandes potencias. La vigilancia sobre los buques de investigación chinos refleja la preocupación de que estos barcos, además de fines científicos, puedan tener aplicaciones vinculadas al ámbito militar.

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