14 de febrero de 2026
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Nacionalismo en Asia

Las elecciones recientes en Japón, Tailandia y Bangladesh muestran un avance de partidos de centro derecha en cada país.

En Japón, el Partido Liberal Democrático (PLD), liderado por Sanae Takaichi, logró 325 diputados, lo que le permite gobernar sin alianzas al alcanzar aproximadamente dos tercios de la legislatura. En Tailandia, el partido Bhumjaithai del primer ministro Anutin Charnvirakul obtuvo 196 escaños de un total de 500, una victoria significativa aunque sin mayoría absoluta.

En Bangladesh, el Partido Nacionalista (BNP), bajo la dirección de Tarique Rahman, venció a la coalición islamista Jamaat-e-Islami (JI) liderada por Shafiqur Rahman en las elecciones del jueves 12. El BNP consiguió 212 escaños frente a 77 de JI. Estas fueron las primeras elecciones tras el levantamiento estudiantil de 2024 conocido como la “Revolución de Julio” o “Revolución Gen Z”, que provocó la caída del gobierno de Sheikh Hasina y su reemplazo por un gobierno interino encabezado por el Premio Nobel de la Paz Muhammad Yunus. El movimiento estudiantil decidió apoyar en gran medida a Jamaat, a pesar de su carácter religioso, al considerar inviable una coalición con el BNP debido a la preferencia de este último por políticas de libre mercado y desregulación económica.

La primera ministra Takaichi asumió la presidencia del PLD en las elecciones de octubre de 2025 y se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra el 21 de ese mes. Contó con el respaldo del fallecido ex primer ministro Shinzo Abe, asesinado el 8 de julio de 2022. La abultada victoria del PLD ratifica la intención de reforzar la imagen de Japón como nación y recuperar un papel más activo en el escenario internacional, con un enfoque firme frente a China. Esa postura remite al recuerdo de la invasión japonesa de julio de 1937 y la derrota de septiembre de 1945; la incorporación de Japón al QUAD (India, Estados Unidos y Australia) buscó superar ese pasado y responder al creciente activismo chino bajo Xi Jinping. En contraste, la política de apertura de Deng Xiaoping en 1978 buscó restablecer lazos con Japón y atraer inversiones. Takaichi ha subrayado la importancia del alineamiento con Estados Unidos y el entendimiento con líderes como Donald Trump, aun cuando ello pueda tensar las relaciones con China.

El triunfo de Bhumjaithai en Tailandia, con 192 diputados frente a 117 del Partido del Pueblo y 74 del tradicional Pheu Thai de Thaksin Shinawatra, sorprendió a muchos y no se vio reflejado en varias encuestas. La campaña del primer ministro Anutin apeló al nacionalismo —visible en recientes disputas con el vecino Camboya— y aprovechó la capacidad organizativa del gobierno para consolidar apoyo en las provincias. Además, el ejecutivo puso en marcha en julio del año pasado un programa de estímulo al consumo y al turismo que tuvo amplia aceptación y buscó contrarrestar el impacto de aranceles sobre exportaciones hacia Estados Unidos y la caída del número de turistas chinos.

Es la primera vez en décadas que el electorado tailandés otorga un respaldo tan claro a un partido alineado con la monarquía desde el triunfo de Thaksin Shinawatra en 2001. En 2005 Pheu Thai había obtenido una victoria abrumadora con 376 escaños de 500. Las reformas económicas y las privatizaciones promovidas entonces generaron descontento en las fuerzas armadas, que terminaron derrocando a Thaksin en el golpe de octubre de 2006, dando paso a un largo período de inestabilidad. Tras casi 20 años, el país parece reencontrarse con elementos de su pasado político y monárquico, en contraste con los intentos anteriores de integrar plenamente a las zonas rurales en nuevos proyectos democráticos que también ponían en discusión el papel de la monarquía.

Aunque las tendencias no son necesariamente definitivas dada la diversidad de sistemas políticos en Asia, en los tres países los votantes priorizaron la estabilidad y el nacionalismo. Estas preferencias responden tanto a preocupaciones internas como a una compleja coyuntura regional caracterizada por altos niveles de inseguridad y tensión.

Factores como el despliegue militar chino cerca de Taiwán, las disputas por soberanía en el Mar de la China Meridional, las constantes amenazas de Corea del Norte, la inestabilidad en Myanmar, las tensiones entre India y Pakistán, los enfrentamientos entre Pakistán y Afganistán y las acciones del terrorismo islámico ilustran las dificultades para anteponer soluciones multilaterales a intereses nacionales, pese al notable desarrollo económico de las últimas décadas.

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