14 de febrero de 2026
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Velocidad de entrega y ventas en e-commerce

Durante mucho tiempo, la logística del comercio electrónico se centró en una sola meta: entregar cada vez más rápido. Sin embargo, los datos recientes muestran que esa prioridad ha cambiado y la velocidad ya no encabeza las expectativas de los consumidores.

Según una consultora internacional, la importancia de la rapidez en las entregas ha pasado del primer al quinto puesto entre las expectativas logísticas. Hoy, el 90% de los consumidores prefiere una fecha de entrega segura a una entrega más rápida pero incierta. Esto no es un matiz: supone una redefinición del valor logístico.

Lo que dicen (y pagan) los consumidores

El relevamiento E-commerce Delivery Compass 2025 de una reconocida plataforma de gestión de envíos para e-commerce, basado en 8.000 consumidores europeos, revela que:

El 66,3% abandona el carrito si los costes de envío son altos. Solo el 41% estaría dispuesto a pagar por entregas más rápidas, y en promedio acepta desembolsar apenas el 9% del valor total del pedido (unos €4,30 en una compra de €50). El 82% prefiere “entrega gratis” antes que “entrega rápida”, incluso si eso implica esperar más días.

En España, estos patrones se intensifican:

Menos del 10% paga voluntariamente por acelerar la entrega. El 79,9% añade productos al carrito solo para alcanzar el umbral de envío gratuito.

Estos datos muestran que la velocidad no se valora de forma absoluta: sí impulsa ventas en contextos concretos, pero no es una preferencia universal.

El efecto de la promesa de entrega rápida responde en muchos casos a la reducción de la ansiedad de compra (shipping anxiety), no a una necesidad real de urgencia. Mensajes como “llega mañana” o “llega hoy” pueden ser decisivos en compras por impulso —tecnología, moda y gadgets— donde el comprador no necesita el producto de inmediato, pero sí desea disponer de él cuanto antes.

Un ejemplo típico es el lanzamiento de un nuevo modelo de teléfono móvil: la percepción de disponibilidad inmediata refuerza la sensación de exclusividad y facilita la decisión de compra.

En cambio, para compras planificadas —muebles y electrodomésticos— la velocidad es secundaria. Lo que importa es la precisión en la entrega, la trazabilidad del pedido y la calidad del servicio postventa.

Pensemos en un sofá nuevo: si vives en un edificio, necesitas coordinar su entrada. No quieres esperar todo el día; prefieres una franja horaria concreta y fiable, no una promesa vaga como “entre las 9 y las 18”.

El costo oculto de la velocidad

Priorizar la velocidad sin una segmentación clara tiene efectos operativos y económicos. En España, el transporte en la última milla ya cuesta entre €5,60 y €6,02 por paquete, un aumento interanual del 10,77%.

Reducir los plazos obliga a desplegar redes más densas: dark stores, uso de tiendas físicas como hubs urbanos, flotas dedicadas, etc. Eso reduce la eficiencia operativa, eleva el coste unitario de envío y aumenta la huella de carbono.

Además, la sostenibilidad está ganando relevancia: en varios países europeos se exige o incentiva que las flotas de e-commerce sean 100% eléctricas para mitigar el impacto ambiental.

En resumen: la rapidez tiene coste y no siempre compensa. La palanca real para generar valor es la certeza, apoyada en la visibilidad.

Certeza + visibilidad = confianza

Mensajes imprecisos como “entrega en 3–7 días” generan frustración porque el cliente tiende a anclarse en el peor escenario (“llegará en 7 días”). Una promesa concreta —por ejemplo, “entrega el martes 28”— resulta mucho más efectiva que una promesa rápida pero vaga.

Pero la certeza no se limita a la fecha. Hoy los consumidores exigen visibilidad continua: quieren saber dónde está su paquete, si ha habido retrasos y la hora estimada de llegada con precisión.

Los estudios indican que el 85% valora tanto el seguimiento en tiempo real como la propia velocidad de entrega. Aunque los tiempos medios en EE. UU. han caído de 6,6 días (2020) a 4,2 días (2023), la puntualidad no ha mejorado al mismo ritmo: solo entre el 72% y el 80% de los envíos llegan efectivamente dentro del plazo estimado.

Por eso la confianza se construye con precisión y transparencia, no únicamente con rapidez.

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