14 de febrero de 2026
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Walter Olmos, sucesor de El Potro Rodrigo, víctima de la mafia bailantera

Cuando la película “Demasiado joven para morir” se estrenó en 1990, Walter Olmos tenía ocho años y crecía en la pobreza en San Fernando del Valle de Catamarca. Doce años después, en la madrugada del 8 de septiembre de 2002, el joven de 20 años —que había sido bautizado por el ambiente como “El sucesor de Rodrigo”— murió por un disparo en la sien en la habitación de un hotel en el centro de la ciudad de Buenos Aires. La muerte ocurrió en circunstancias confusas: la versión oficial señaló que el propio Olmos disparó mientras jugaba a la ruleta rusa con amigos, pero su familia y allegados sospecharon que pudo haber habido intervención de la llamada “mafia de las bailantas” o que se trató de un accidente durante la manipulación del arma.

Esa noche, Olmos y varios músicos amigos aguardaban otra presentación; según testimonios, Walter tenía una pistola —una Bersa calibre .22— y, pese a las advertencias de sus acompañantes, se habría propuesto jugar a la ruleta rusa o manipular el arma. Se produjo un disparo y Walter quedó gravemente herido; murió poco después. Algunos presentes aseguraron que él había dicho que el arma no estaba cargada; otros sostienen que pudo tratarse de una mala maniobra al cargar o descargar el revólver. La falta de certezas alimentó versiones y sospechas.

Entre las personas más involucradas en aquel momento estuvo su novia, Vanesa Passaro, bailarina conocida en el ambiente. Tras el hecho, fue señalada por fanáticas de Olmos y necesitó custodia policial por la tensión en la puerta del hotel. Con el tiempo intentó rehacer su carrera y mantuvo silencio sobre muchos detalles de aquella noche; años después tuvo un hijo con el futbolista Patricio “Pato” Toranzo.

La relación entre Vanesa y la madre de Walter, Noemí Nieto —que lo había tenido a los 15 años y crió nueve hijos— era tensa: ambas se acusaban mutuamente de aprovecharse del éxito de Walter. La familia, además de cuestionar la versión oficial, apuntó a redes de poder y violencia vinculadas al negocio de las bailantas como posible factor en la tragedia.

La carrera de Walter Olmos fue abrupta y breve: pasó de la pobreza y la marginalidad a ser descubierto por El Potro Rodrigo, vendió discos y llegó a llenar recitales. En su corta vida conoció el éxito comercial y la exposición mediática; en una de sus entrevistas resumió su propia fórmula: apelaba a la cercanía con su público más que a virtudes técnicas. Su muerte, a los 20 años, quedó marcada por la controversia y el dolor de quienes lo conocieron, y suele recordarse como una de las tragedias más impactantes del ambiente de la música tropical argentina.

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