14 de febrero de 2026
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Identifican veneno que mató a Alexei Navalny en prisión rusa

El líder de la oposición rusa Alexei Navalny murió en prisión por un envenenamiento con una toxina letal procedente de las ranas dardo de Ecuador, según afirmaron el Reino Unido y otros cuatro países europeos.

La identificación de una toxina de origen sudamericano añade un nuevo elemento a la investigación sobre la muerte del opositor, cuya detención y fallecimiento en prisión habían suscitado críticas internacionales.

Los gobiernos occidentales señalaron que el hallazgo refuerza la hipótesis de que el envenenamiento fue deliberado.

El comunicado conjunto fue emitido por el Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y los Países Bajos.

Estos gobiernos indicaron que, tras analizar muestras tomadas de Navalny, los laboratorios confirmaron de manera concluyente la presencia de la sustancia epibatidina.

Rusia mantiene que Navalny falleció por causas naturales en febrero de 2024; sin embargo, la nota conjunta afirma que, dado el alto grado de toxicidad de la epibatidina y los síntomas descritos, el envenenamiento es una explicación plausible para su muerte.

Medios británicos informaron que la epibatidina puede ser unas 200 veces más potente que la morfina.

El comunicado subraya que Navalny falleció a los 47 años en una prisión de Siberia, y añade que Rusia dispuso de los medios, el motivo y la oportunidad para administrar esa toxina.

Los firmantes también criticaron el comportamiento reiterado de Rusia respecto al derecho internacional y su presunta vulneración de la Convención sobre Armas Químicas.

En agosto de 2020, el Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania, los Países Bajos y sus aliados condenaron el uso de novichok en el intento de asesinato de Navalny, vinculado a un patrón previo de empleo de ese agente en Salisbury en 2018 contra el exespía Sergei Skripal.

En ambos episodios, dice la nota conjunta, solo el Estado ruso habría tenido los medios, el motivo y la disposición para llevar a cabo los ataques.

Estos resultados, según los países firmantes, hacen necesaria una mayor exigencia de responsabilidades a Rusia por supuestas violaciones tanto de la Convención sobre Armas Químicas como de la Convención sobre Armas Biológicas y de Toxinas.

“Nuestros Representantes Permanentes ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas han escrito hoy al director general para informarle de esta violación por parte de Rusia de la Convención sobre Armas Químicas. Nos preocupa además que Rusia no haya destruido todas sus armas químicas”, señala el comunicado.

El Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y los Países Bajos manifestaron que emplearán “todos los instrumentos políticos” a su alcance para exigir responsabilidades a Rusia.

Los medios británicos advierten de que no está claro cómo se habría administrado la toxina a Navalny.

La viuda del disidente, Yulia Navalnaya, anunció los resultados en una rueda de prensa celebrada al margen de la Conferencia de Seguridad de Múnich.

En esa comparecencia, la ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, dijo que el Reino Unido ha investigado con determinación la verdad sobre la muerte de Navalny desde el momento en que se produjo.

Cooper afirmó que, según la conclusión de su gobierno, únicamente el Estado ruso habría tenido los medios, el motivo y la oportunidad para emplear la toxina letal durante el encarcelamiento de Navalny, y describió el hallazgo como una revelación sobre un intento de silenciar al opositor.

Los ministros de Exteriores de los países firmantes reiteraron que los análisis de las muestras de Navalny confirmaron de forma concluyente la presencia de epibatidina.

La epibatidina es una neurotoxina que, según esos gobiernos, se considera arma química conforme a la legislación internacional y no se encuentra de forma natural en Rusia.

Por ello, las capitales europeas reclamaron que Rusia rinda cuentas por supuestas violaciones de la Convención sobre Armas Químicas y, en este caso, de la Convención sobre Armas Biológicas y de Toxinas.

Los representantes ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas remitieron hoy una comunicación al director general, Fernando Arias, para informarle del incumplimiento denunciado y expresaron su preocupación por la posible existencia de arsenales químicos no destruidos.

“Nosotros y nuestros socios nos aseguraremos de activar todas las vías a nuestra disposición para que Rusia rinda cuentas”, señalaron.

Navalnaya sostuvo que científicos de cinco países europeos concluyeron que su esposo fue envenenado con epibatidina, y explicó que se trata de una neurotoxina procedente de la rana dardo ecuatoriana que puede provocar parálisis, fallo respiratorio y una muerte dolorosa.

La viuda agradeció el trabajo de los equipos europeos que investigaron durante dos años y afirmó que el hallazgo aporta pruebas sobre la responsabilidad del Kremlin, responsabilizando directamente al presidente Vladimir Putin.

Alexei Navalny falleció el 16 de febrero de 2024 en la colonia correccional FKU IK-3 de Jarp, en el distrito autónomo de Yamalia-Nenetsia, en el Ártico ruso. Tenía 47 años. Estuvo encarcelado desde enero de 2021, cuando regresó a Moscú desde Berlín, donde se estaba recuperando después del envenenamiento con novichok ocurrido en suelo británico.

Quién era Alexei Navalny

Alexei Navalny fue el principal opositor a Vladimir Putin y un activista destacado contra la corrupción en Rusia. Su muerte en una prisión del Ártico provocó repercusiones nacionales e internacionales.

Con 47 años al momento de su fallecimiento, Navalny estuvo preso desde 2021 y había sido condenado a 19 años de prisión por cargos que sus partidarios consideran motivados políticamente.

Navalny estudió Derecho en la Universidad Estatal de Moscú, donde se licenció en 1998, y posteriormente obtuvo un posgrado en Finanzas y Valores en la misma institución. Durante su etapa estudiantil participó en movimientos universitarios y fue miembro del partido Yabloko.

Tras ejercer como abogado, se hizo conocido como bloguero y activista anticorrupción. Fundó el Proyecto Anticorrupción, organización dedicada a investigar y denunciar casos de corrupción en Rusia, y su plataforma se convirtió en un canal influyente para exponer irregularidades en el gobierno.

En 2011 emergió como figura de las protestas contra el gobierno tras unos comicios parlamentarios considerados irregulares. Su mensaje contra la corrupción y el autoritarismo ganó amplio apoyo, especialmente entre los jóvenes.

A lo largo de los años enfrentó numerosos arrestos y procesos judiciales que sus aliados y observadores internacionales calificaron de políticamente motivados. En 2013 fue condenado a cinco años por malversación, una sentencia que fue suspendida tras protestas masivas.

En 2020 resultó envenenado con novichok, un incidente que atribuyó al Estado ruso; tras recuperarse en Alemania, regresó a Rusia y fue detenido inmediatamente, lo que generó protestas y condenas internacionales.

A pesar de la persecución, siguió siendo una figura influyente y un símbolo de la resistencia a la política del Kremlin, así como de la defensa de la democracia y los derechos humanos en Rusia.

Cómo es la cárcel en la que murió Navalny

Navalny estaba recluido en la penitenciaría IK-3 de Jarp, en el distrito autónomo de Yamalo-Nenetsia, en el norte de Rusia cerca de los Urales y dentro del círculo polar Ártico.

La cárcel de Yamalo-Nenets es conocida por su severidad y por su ubicación remota en una región caracterizada por un clima muy frío y un aislamiento geográfico considerable.

La instalación acoge a reclusos condenados por delitos graves y cuenta con un perímetro de seguridad robusto, con vallas y torres de vigilancia. La infraestructura incluye varios edificios y bloques de celdas diferenciados por categorías y niveles de seguridad.

Las condiciones dentro suelen ser duras: las celdas son pequeñas, el espacio personal limitado y las actividades recreativas o educativas escasas. Las extremas temperaturas de la región complican además la vida cotidiana de los internos.

La prisión ha sido objeto de denuncias por abusos y malos tratos por parte de guardias y personal penitenciario, incluidas acusaciones de violencia física, negligencia médica y condiciones inhumanas.

La penitenciaría IK-3 es considerada una de las más duras del país, ubicada en una zona remota con acceso restringido y control estricto por parte de personal de seguridad entrenado.

Jarp está a menos de 50 kilómetros de Salejard, la capital administrativa del territorio, que tiene una superficie mayor que la de Francia pero una población de alrededor de medio millón de habitantes.

Según Iván Zhdánov, colaborador de Navalny en el exilio, la cárcel es conocida como “Lobo polar” y se considera una de las más apartadas de la civilización en Rusia.

“Sé quiénes quisieron asesinarme”

En un video difundido tras el intento de asesinato de 2020, Navalny afirmó conocer a las personas que, según él, intentaron matarlo: dijo disponer de nombres, fotografías y ubicaciones. En ese material, que recopiló pruebas en colaboración con medios e investigadores como Bellingcat, The Insider, CNN, El País y Der Spiegel, describió a un presunto grupo del FSB que incluía a médicos y químicos implicados en varios intentos contra su vida.

Navalny afirmó en el video que esas personas recibían órdenes directas del presidente Vladimir Putin y anunció que explicaría los motivos detrás de los intentos de asesinato.

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