14 de febrero de 2026
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Francia advierte que Putin podría usar armas biológicas contra su propio pueblo

El envenenamiento del opositor ruso Alexei Navalny, fallecido en 2024, es utilizado por el ministro francés de Relaciones Exteriores, Jean-Noël Barrot, para acusar al presidente Vladimir Putin de estar dispuesto a emplear armas biológicas contra su propia población para mantenerse en el poder, según publicó Barrot en su cuenta en X.

Barrot señaló que Navalny fue envenenado con uno de los agentes nerviosos más letales y afirmó que ello demuestra la supuesta disposición de Putin a recurrir a este tipo de métodos para consolidar su control.

El ministro también indicó que Francia rinde homenaje a Navalny como figura destacada de la oposición, asesinada por su lucha por una Rusia libre y democrática.

Cinco países europeos, entre ellos Francia, hicieron públicas este sábado las conclusiones de una investigación que determinan que Navalny fue “envenenado” con una toxina poco común y que atribuyen la responsabilidad a Rusia.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó el envenenamiento confirmado de Navalny como “un acto cobarde de un líder atemorizado”, en un mensaje publicado en X tras hacerse pública la causa de la muerte.

Von der Leyen afirmó que cinco naciones europeas han concluido que Rusia envenenó a Navalny y añadió que, a su juicio, Rusia ha actuado en ocasiones como un Estado terrorista al recurrir a métodos de ese tipo.

Yulia Navalnaya, viuda del opositor, dijo en la Conferencia de Seguridad de Múnich que el asesinato de Navalny ahora puede considerarse científicamente probado.

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Navalnaya recordó que en su momento acusó públicamente a Vladimir Putin de ser responsable de la muerte de su esposo y afirmó que lo que antes eran “palabras” hoy se ha transformado en hechos respaldados por evidencia científica.

El Reino Unido y otras cuatro naciones europeas afirmaron que Navalny falleció en prisión por envenenamiento con una toxina letal identificada en ranas dardo de Ecuador.

La presunta implicación de una toxina originaria de un animal sudamericano suma un nuevo elemento a la investigación sobre la muerte del opositor, cuya detención y fallecimiento habían generado críticas internacionales.

Los gobiernos occidentales consideran que sus declaraciones sobre el origen del veneno refuerzan la hipótesis de que el envenenamiento fue deliberado.

Un comunicado conjunto del Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y los Países Bajos informó que las pruebas efectuadas confirmaron la presencia de una sustancia denominada epibatidina en muestras tomadas de Navalny.

Esos gobiernos indicaron que los análisis de las muestras permitieron concluir de manera concluyente la presencia de epibatidina.

Rusia había sostenido que Navalny murió por causas naturales en prisión en febrero de 2024; sin embargo, en la nota conjunta se afirma que, dada la toxicidad de la epibatidina y los síntomas reportados, el envenenamiento es muy probablemente la causa del fallecimiento.

Medios británicos señalaron que la epibatidina es una toxina extremadamente potente —se ha estimado que puede ser unas 200 veces más fuerte que la morfina—.

El comunicado subraya que Navalny murió a los 47 años mientras estaba en una prisión de Siberia, lo que, según los firmantes, indica que Rusia pudo haber tenido los medios, el motivo y la oportunidad para administrar el veneno.

Los países firmantes añadieron que esta situación evidencia el reiterado desprecio de Rusia por el derecho internacional y por la Convención sobre Armas Químicas.

En 2020, el Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y los Países Bajos, junto a aliados, condenaron el uso del agente novichok por parte de Rusia para envenenar a Navalny, recordando también el ataque con novichok en Salisbury en 2018 contra el exespía Sergei Skripal.

En el comunicado conjunto se sostiene que, tanto en el caso de Skripal como en el de Navalny, solo el Estado ruso disponía de los medios, el motivo y el desprecio por el derecho internacional necesarios para ejecutar esos ataques.

Los hallazgos recientes, según los países firmantes, refuerzan la necesidad de exigir responsabilidades a Rusia por violaciones de la Convención sobre Armas Químicas y, en este caso, de la Convención sobre Armas Biológicas.

Los Representantes Permanentes de esos Estados ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas informaron al director general de la organización sobre lo que consideran una violación de la convención por parte de Rusia, y expresaron su preocupación de que Rusia no haya destruido todas sus armas químicas.

El Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y los Países Bajos afirmaron que emplearán “todos los instrumentos políticos” a su alcance para continuar exigiendo responsabilidades a Rusia.

Los medios británicos indicaron que todavía no está claro cómo se habría administrado el veneno a Navalny.

En una rueda de prensa, la ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, dijo que desde la muerte de Navalny el Reino Unido ha perseguido diligentemente la verdad sobre el caso mediante investigaciones.

Cooper afirmó que, a su juicio, sólo el Gobierno ruso tuvo los medios, el motivo y la oportunidad para usar esa toxina letal contra Navalny durante su encarcelamiento, y aseguró que el Reino Unido, junto con la viuda del opositor, busca esclarecer el presunto complot para silenciarlo.

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