Unas 200.000 personas se manifestaron este sábado en Múnich contra el régimen iraní, según la policía local citada por AFP. La concentración coincidió con la Conferencia de Seguridad de la ciudad y se organizó en rechazo a la reciente represión en Irán.
La mayoría de los asistentes se reunió en Theresienwiese, portando banderas iraníes con el león y el sol, emblemas de la etapa previa a 1979. La policía había informado inicialmente de 80.000 participantes y luego actualizó la cifra a cerca de 200.000, a medida que la protesta creció durante la jornada.
Entre los presentes estuvo Reza Pahlavi, exiliado e hijo del último sah de Irán, quien también participó en la Conferencia de Seguridad. Pahlavi hizo un llamado público al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que apoye al pueblo iraní, afirmó que los iraníes esperan esa ayuda y dijo que cree que ha llegado el momento de poner fin a la República Islámica, mostrando disposición a conducir una eventual transición política.
Organizaciones defensoras de derechos humanos fuera de Irán estiman que la represión dejó al menos 7.005 muertos durante las protestas de enero y más de 53.000 detenidos. Las autoridades iraníes reconocen más de 3.000 fallecidos, en su mayoría entre las fuerzas de seguridad o transeúntes, a quienes atribuyen ser víctimas de supuestos “terroristas” financiados desde el exterior.
El contexto internacional ha influido en la respuesta a la crisis. Estados Unidos mantiene un portaaviones en la región y ordenó el despliegue de un segundo como medida de presión. Trump declaró ante periodistas que “un cambio de gobierno en Irán sería lo mejor que podría pasar”, y manifestó su respaldo a una posible transición sin precisar quién debería liderarla.
En materia nuclear, Washington insiste en negociar un nuevo acuerdo sobre el programa atómico iraní y retomó conversaciones el 6 de febrero en Omán. Trump advirtió que, de no haber avances, se pasaría a una “fase dos” menos favorable para Irán, sin descartar opciones militares y recordando recientes ataques contra instalaciones nucleares iraníes.
El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, dijo en la Conferencia de Seguridad de Múnich que un acuerdo sobre las inspecciones nucleares “es posible, pero terriblemente difícil”, y señaló que Teherán negó en noviembre el acceso a sitios afectados por ataques.
La movilización contra el régimen iraní tuvo eco en otras ciudades: se anunciaron protestas en Toronto y Los Ángeles para aumentar la presión internacional sobre Teherán. Además, videos verificados por AFP muestran a residentes en Irán, en vísperas del aniversario de la revolución islámica, gritando consignas contra el guía supremo Alí Jamenei desde sus viviendas.
La perspectiva regional se centró en la postura del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, quien expresó ante Trump su escepticismo sobre cualquier acuerdo con Irán y pidió que cualquier pacto abarque tanto las actividades nucleares como el desarrollo de misiles y el apoyo a grupos armados como Hamás, los hutíes y Hezbolá.
La masiva manifestación en Múnich y las protestas internacionales reflejan el rechazo global a la represión del régimen iraní. El movimiento opositor, tanto en el exilio como en las calles, afirma su unidad y sostiene que la determinación colectiva será clave frente al poder establecido.

