La viuda de Alexei Navalny, Yulia Navalnaya, afirmó este sábado en la Conferencia de Seguridad de Múnich que la muerte del opositor ruso en una prisión del Ártico en 2024 es ahora un hecho científicamente comprobado, tras la conclusión de cinco países europeos sobre el uso de un tóxico letal.
“Hace dos años subí al escenario y dije que fue Vladimir Putin quien mató a mi marido”, declaró Navalnaya en Múnich.
Añadió que en ese momento sus palabras eran una afirmación personal, pero que ahora cuentan con confirmación científica.
El Reino Unido y otras cuatro naciones europeas informaron que Navalny falleció en prisión por envenenamiento con una toxina letal presente en ranas dardo de Ecuador.
La identificación de una toxina de origen sudamericano añade un nuevo elemento a la investigación sobre la muerte del opositor, que ya había suscitado críticas y preocupación a nivel internacional.
Los gobiernos occidentales sostienen que sus hallazgos refuerzan la hipótesis de que el envenenamiento fue deliberado.
En un comunicado conjunto, Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos indicaron que Navalny murió por envenenamiento con epibatidina, una sustancia encontrada en algunas ranas venenosas de América del Sur.
Esos gobiernos explicaron que la conclusión se basa en el análisis de muestras tomadas a Navalny, que habrían confirmado de manera concluyente la presencia de epibatidina.
Rusia ha mantenido que Navalny murió por causas naturales en febrero de 2024; sin embargo, el comunicado conjunto señala que, dada la toxicidad de la epibatidina y los síntomas reportados, es muy probable que el envenenamiento fuera la causa del fallecimiento.
Medios británicos han informado que la epibatidina es aproximadamente 200 veces más potente que la morfina.
El texto conjunto subraya que Navalny murió a los 47 años mientras estaba en una prisión de Siberia, y afirma que Rusia habría tenido los medios, el motivo y la oportunidad para administrarle el veneno.
Los firmantes añadieron que consideran evidente el desprecio reiterado de Rusia por el derecho internacional y por la Convención sobre Armas Químicas.
En agosto de 2020, esos mismos países y aliados condenaron el uso de novichok por parte de Rusia para envenenar a Navalny, recordando además el intento de asesinato con novichok en Salisbury en 2018 contra el ex espía Sergei Skripal.
El comunicado señala que, en ambos episodios, solo el Estado ruso habría contado con los medios, el motivo y el desprecio por el derecho internacional necesarios para llevar a cabo esos ataques.
Los hallazgos recientes reavivan el llamado a exigir responsabilidades a Rusia por supuestas violaciones de la Convención sobre Armas Químicas y, en este caso, de la Convención sobre Armas Biológicas.
“Nuestros Representantes Permanentes ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas han escrito hoy al director general para informarle de esta violación por parte de Rusia de la Convención sobre Armas Químicas. Nos preocupa además que Rusia no haya destruido todas sus armas químicas”, indica el comunicado.
El Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos afirmaron que emplearán “todos los instrumentos políticos” a su alcance para seguir exigiendo responsabilidades a Rusia.
Los medios británicos señalan que continúa sin estar claro cómo se habría administrado la toxina a Navalny.
En una rueda de prensa, la ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, dijo que desde la muerte de Navalny el Reino Unido ha investigado con determinación la verdad sobre su caso.
“Solo el Gobierno ruso tuvo los medios, el motivo y la oportunidad de usar esta toxina letal contra Alexei Navalny durante su encarcelamiento en Rusia. Hoy, junto a su viuda, el Reino Unido arroja luz sobre el bárbaro complot del Kremlin para silenciar su voz”, añadió Cooper.

